El Arte de Cultivar la Sabiduría: Reflexiones Sobre la Paciencia, el Entrenamiento y el Verdadero Sabor de la Vida
Hoy, una vez más, agradezco a todos los que han invertido su tiempo en reunirse para este propósito. Créeme: es una inversión valiosa. Con el tiempo, dará frutos. Reflexionar, aprender y ser útil, aunque de manera sutil, siempre rinde. Gracias de corazón.
Muchos de nosotros estamos interesados en esta especie de "seguro de vida" que es la sabiduría, ¿verdad? Es algo bueno. Solo hace falta recordar pensar desde ángulos distintos, pero siempre concentrándonos en el centro correcto: en el propósito auténtico. Si mantenemos ese enfoque, todo florecerá naturalmente.
Eso sí: el éxito necesita tiempo. Para eso, necesitamos paciencia, la disposición de vivir un poco más y aprender un poco más. No podemos actuar como los necios que, aun si se les da una enseñanza gratuitamente, la desechan. Los sabios, en cambio, pagan para aprender. Fascinante, ¿no? No digo que tengan que pagar literalmente, sino que al menos sepan apreciar y aprovechar cualquier oportunidad de aprendizaje.
Cuando nos reunimos en espacios como este, debemos hacerlo con seriedad, sin tratarlo como una simple reunión social o como un hobby más. Tenemos una oportunidad preciosa: no la desperdiciemos.
El Mundo de los Deseos: Nuestra Existencia Sensual
Vivimos en un mundo que en tibetano se llama gamakato: un mundo sustentado en el consumo. Alimentamos nuestra existencia a través de los sentidos: la vista, el sonido, el olfato, el gusto, el tacto y también los objetos mentales como los recuerdos.
Si se nos privara de uno de estos "alimentos sensoriales", nos volveríamos inestables. Este reino de los deseos incluye a los humanos, los animales, los espíritus hambrientos, los seres del infierno, los fantasmas y los dioses del deseo. Incluso los dioses que veneramos en esta tierra son dioses del reino del deseo, necesitados de elogios y adoración para ser felices.
Por eso nos obsesionamos tanto con vernos bien, o con rodearnos de sonidos agradables. No es malo disfrutar de los sentidos, pero el problema surge cuando cruzamos la línea del exceso: comer más de lo que necesitamos, buscar emociones sin medida... Allí es donde el sufrimiento comienza.
Además, el verdadero problema no es solo el instinto. Creamos narrativas internas que nos convencen de que la felicidad depende de esos placeres. Nunca nos detenemos realmente a investigar qué es, de hecho, la felicidad.
Redescubrir Sabores Más Profundos
Hay un mundo más allá de los sentidos, pero para descubrirlo necesitamos reeducar nuestro gusto interno. Por ahora, nos parece "aburrido" hablar de cosas como la contentación, pero si lográramos desarrollar el gusto por la paz y la satisfacción interior, entonces todas esas otras excitaciones sensoriales nos sabrían a "pika" —una palabra hindú para describir comida sin sabor.
Nos falta acceso a la alegría profunda porque hemos decidido inconscientemente que no existe. Por eso, ahora, aunque sea con un poco de "fuerza bruta" interior, debemos empujarnos a cultivar otro tipo de sabores, aunque al principio no sean "inspiradores".
No esperemos un día soleado perfecto para comenzar. Un poco de esfuerzo deliberado es necesario, incluso si no sentimos inspiración inmediata.
El Lamentable "Demasiado Tarde"
Sí, a menudo descubrimos tarde la verdad de la vida. En el lecho de muerte, de repente todos perdonan, todos se vuelven sabios... pero ya es demasiado tarde. Es como ganar millones de dólares y caer en coma el mismo día, sin poder disfrutarlo.
No seamos así. Seamos sabios antes de que sea tarde. Está bien sufrir un poco, aceptar algunas incomodidades. No debemos volvernos disfuncionales, pero un poco de dificultad debe ser llevada con elegancia, como si fuera un adorno.
Un Recordatorio Final
¿Alguna vez te preguntaste por qué los grandes hombres y mujeres de todas las tradiciones arriesgaron sus vidas? ¿Qué vieron ellos que nosotros aún no vemos? Nosotros no necesitamos arriesgar nuestras vidas, pero sí aceptar pequeñas incomodidades para crecer.
Gracias por tu tiempo y tu presencia. Sigamos adelante. Yo, por mi parte, me retiro esta noche, recordando que también debo seguir entrenándome, igual que ustedes.
¡Hasta mañana! Que tengan una hermosa noche.
Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 28 del Abril del 2025
Foto: Tharlam Monastery - 2024
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