La Alegría como Camino Espiritual
Perdón por llegar tarde estos días. Dos minutos se convierten en tres, y ahí uno ya perdió el ritmo. Pero gracias una vez más a todos los que están aquí hoy. Quisiera comenzar diciendo unas palabras simples: cualquier cosa que hagamos, es valioso hacerla con alegría y entusiasmo. Cuando uno trabaja con alegría, ese trabajo adquiere un valor adicional. En lo más práctico, sentís que querés hacerlo, y eso facilita todo. De hecho, si uno actúa con alegría verdadera, el trabajo no se siente pesado. Claro que el cuerpo tiene límites —eso es otra cosa—, pero la alegría es del dominio de la mente, y allí no hay restricciones. Usamos la inteligencia para saber hasta dónde puede ir nuestro cuerpo; por ejemplo, si manejás un auto, podés ir rápido, pero sabés que si lo exigís demasiado, se rompe. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo físico. Pero en cuanto al estado mental, no hay límite alguno. Por eso, cuando tengamos algo que hacer, deberíamos comenzarlo con alegría. Y al hacerlo, seguir con ese...