Enseñanza de Khenpo Pema Wangdak a un niño: el poder de la imaginación
Hoy no pude hacer toda la transcripción porque estuve ocupado.
Pero logré capturar un momento muy especial: la conversación final entre mi maestro, Khenpo Pema Wangdak, y un niño.
Fue sencilla, directa y, al mismo tiempo, profundamente significativa.
Una enseñanza sobre cómo observar nuestra mente y cómo lo que imaginamos puede moldear nuestra realidad.
Niño:
—¿Podés repetir lo que dijiste antes? ¿Sobre la visión… es como la imaginación?
Khenpo Pema Wangdak:
—Sí, visión… como imaginación. ¿Vos imaginás cosas?
—Cuando tenés hambre, ¿qué te imaginás? ¿Qué tipo de comida? ¿Cualquier comida…? ¿No?
Niño:
—La comida de mi mamá.
Khenpo Pema Wangdak:
—Entonces, cuando estás con hambre, no estás imaginando visiones complejas, ¿verdad?
Tu mente va directo a lo que querés comer.
Niño:
—Sí…
Khenpo Pema Wangdak:
—En la mayoría de las experiencias que vivimos, hay un elemento de imaginación.
Ya sea con la comida, el trabajo, lo que hacemos, o lo que deseamos.
Y según lo que imaginamos, es más probable que actuemos en consecuencia.
—Por ejemplo, si pensás en hamburguesas, probablemente le pidas a tu mamá una hamburguesa.
Pero si nunca pensás en algo, no lo vas a pedir. Es natural.
—Pensás en lo que te resulta familiar. No pensás en comida japonesa o carne de yak si nunca la probaste, ¿no?
Tu imaginación va hacia lo conocido.
—Y lo que pensás, es lo que es más probable que hagas o digas.
Niño:
—Si pensás cosas buenas, hacés cosas buenas.
Si pensás con buen corazón, actuás con buen corazón.
Si tenés malos pensamientos, es más probable que digas o hagas cosas negativas.
Khenpo Pema Wangdak:
—¿Acaso cuando estás pensando algo lindo le hablás mal a tu mamá? No, ¿verdad?
Cuando querés ser amable, no podés actuar con crueldad. No funciona así.
—Eso es justamente lo que hacemos con las visualizaciones en la práctica espiritual.
Pensás en el Buda, y te conectás con el Buda.
—Primero lo traés a tu mente. Y ya eso es una bendición.
Cada vez que pensás en el Buda, estás recibiendo una bendición.
—Y esa bendición hace que tengas más interés en hacer el bien, en lugar de hacer daño.
—No se trata solo de repetir palabras bonitas, sino de sentirlo sinceramente.
Cuando lo hacés de verdad, eso transforma cómo actuás.
Por eso, cada vez que rezamos o visualizamos, traemos esa imagen sagrada al corazón.
—Con el tiempo, eso cambia nuestra conciencia.
—La práctica consciente consiste en repetir esa visualización una y otra vez.
Eso es lo que hacemos cuando rezamos a Tara o a cualquier Buda: traemos esa imagen al corazón, y dejamos que nos transforme.
Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 11 del Abril del 2025
Foto: Pema Ts'al Monastic Institute - 2024
.jpg)
Explicado tan sencillo y profundo
ResponderBorrar