Tomarse en Serio la Ligereza: Una Enseñanza sobre la Mente y sus Oleajes
Si tienes medicina herbal tibetana, tómala con ligereza… pero también con seriedad.
¿Cómo puede uno tomarse algo en serio, y al mismo tiempo a la ligera?
Esa es una pregunta para que cada uno resuelva por sí mismo. Yo solo dejo la propuesta flotando en el aire.
Suena simple, ¿no? Pero es interesante, profundamente interesante.
Los pequeños virus mentales
Y me gustaría invitarte a reflexionar sobre algo: los pequeños momentos, pequeños gestos, comentarios al pasar, ese poco de tristeza, ese dejo de desagrado, ese mínimo malestar…
Son como virus en la mente.
No parecen gran cosa, pero con el tiempo se apoderan de todo.
De hecho, todo el samsara es el perfeccionamiento de esos pequeños movimientos mentales.
Y sin embargo, no nos damos cuenta.
Existencia como evolución
Nuestro modo de existir —por falta de una mejor metáfora— es completamente evolutivo.
Nuestros estados mentales, nuestras alegrías, nuestras historias personales, todo está en proceso.
Incluso ese personaje idealizado, ese “yo” en la cima de la dicha, el producto final del estudiante diligente…
todo eso también forma parte de ese proceso evolutivo.
Si adoptáramos una perspectiva más amplia, casi como un protocolo evolutivo,
podría ayudarnos a pensar distinto sobre las cosas que creemos saber.
Porque conocer algo completamente es distinto que simplemente saberlo como es.
¿Cómo sabemos lo que sabemos?
Eso también importa.
No diré más. Pero piénsalo.
Emociones que no sospechamos
Por ejemplo: si estamos infelices, si algo nos molesta…
debemos tomarlo en serio.
No porque seamos víctimas del mal humor,
sino porque ahí se esconde el germen de algo más profundo.
Si observamos las acciones horribles de los terroristas —sí, incluso esos extremos—
y si fuéramos como un tipo distinto de cirujano, como el propio Buda,
el cirujano general de la mente…
Él observó cada estado mental con precisión.
Y nosotros también podemos aprender a observar —al menos en lo práctico—:
-
¿Qué crea o influye ciertos comportamientos?
-
¿Por qué odiamos a alguien?
-
¿Por qué el odio impulsa a una persona a hacer daño, incluso cuando sabe que ella misma no querría pasar por eso?
Tal vez sea eso: como sabemos lo que duele, nos aseguramos de que otro también lo sienta.
La mente como océano
Sea como sea, dejemos de lado al resto del mundo.
Miremos nuestras propias emociones negativas, como la ira o el odio.
Son como las olas del océano.
El océano no existe separado de sus olas,
pero ellas pueden levantarse y destruir la costa,
destrozar barcos, arrasar casas millonarias…
y luego retirarse, dejando el día soleado, sereno, como si nada.
Así es nuestra mente.
¿Cómo surge la ola?
¿Cómo surge esa negatividad?
¿Qué hace que se levante la ola?
Algo tan simple como un comentario,
o un malestar no reconocido.
Nunca sospechamos del malestar.
A veces hay pequeños terrores dentro nuestro,
perturbando nuestra paz.
Nuestra pobre, torpe mente enojada.
Cultivar el equilibrio
Entonces, tómalo en serio.
Imagina que nunca permites que esa forma mental infeliz surja.
Tal vez no estemos siempre radiantes,
pero si al menos mantenemos un estado de equilibrio,
entonces el odio jamás surgirá.
No porque no tengamos el potencial de odiar…
sino porque el odio simplemente no tendrá de dónde brotar.
Fascinante, ¿verdad?
Piénsalo.
Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 19 del Abril del 2025
Foto: Pure Vision Sorig - Boudha Clinic - 2024
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