Guiados por la Luz Interior: Actitud y Sabiduría
“Todos nos vemos bien, bien arreglados, sonreímos… como debe ser. Pero, ¿qué más?”
Hay una enseñanza sencilla pero profunda en este inicio: deberíamos estar contentos con lo que tenemos, y aún más contentos por lo que no tenemos. De una forma u otra, ganamos. ¿Es esa la idea? Entonces, ¿por qué no practicarla?
La Guía de la Madre Tara y la Triple Ayuda
Hoy, una vez más, pedimos a la Madre Tara que nos ayude y nos guíe.
“La ayuda viene de tres lugares: desde dentro de uno mismo, desde lo superior, y desde lo que nos rodea —ya sea amigos, el entorno, la naturaleza.”
Lo que une estos tres puntos es la actitud correcta. Ese es el hilo conductor. Conectar esos puntos —interior, superior y externo— sin fisuras, es como reconocer que todo tiene un solo hogar, una sola fuente.
Qué Pedir, y Cómo Pedirlo
“Es importante tener cuidado con lo que pedimos.”
Cada vez que oramos o pedimos guía, deberíamos hacerlo así:
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Para estar más contentos
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Para comprender lo que no entendemos
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Para afianzar lo que sí sabemos que es correcto
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Para encontrar significado en lo significativo
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Y para desarrollar aversión hacia lo que carece de sentido
El deseo correcto nos guía de forma natural. En tibetano, esto se llama dildig —una palabra que implica que las cosas se ordenan como deben.
Entrenarse en la Oscuridad
“Trabajar en la oscuridad es difícil… en la oscuridad de la ignorancia.”
Y sin embargo, se puede entrenar. Recuerdo un ejercicio simple: verter agua con los ojos cerrados, subir y bajar escaleras vendado, caminar por la ciudad sin ver. Es posible aprender incluso en la oscuridad de nuestros propios pensamientos.
Una vez, una persona totalmente ciega vino a estudiar Dharma conmigo. Viajó sola desde Brooklyn hasta mi puerta. No todos los videntes logran encontrar esa dirección, pero ella lo hizo. ¿Por qué? Porque estaba entrenada. Entonces, si nos falta algo, debemos hallar formas de compensarlo.
Orar por Todos, No Solo por Uno
“La oración debe ser para el beneficio de todos, no solo para el propio.”
Si pedimos solo para nosotros mismos, eso toma la forma del deseo. Pero si pedimos para todos, eso se convierte en oración verdadera.
El Sufrimiento No es Inocente
“La mayoría de los sufrimientos son como un fuego ardiendo sobre la cabeza. No tenemos el lujo de orar cuando el fuego está ahí.”
Cuando sufrimos, muchas veces nos aferramos al derecho de estar enojados. Pero el sufrimiento no es inocente: genera más sufrimiento.
“Sufrir puede llevarnos a hacer locuras. Literalmente.”
Un día, alguien se arrojó del Golden Gate Bridge. Me pidieron que hiciera una oración. No conocía a la persona, pero dije algo muy simple: “el sufrimiento es maldad”. No la persona. El sufrimiento.
No Propagues Tu Dolor
No debemos causar sufrimiento a los demás. Tampoco permitirnos quedarnos atrapados en nuestro propio dolor, pues desde ahí se afectan muchas cosas más. Esto no quiere decir que debamos juzgar a quienes sufren, sino que necesitamos conciencia y responsabilidad.
Conclusión: La Elegancia de lo Esencial
“No sé cómo decirlo de forma más elegante, pero esa es la clave.”
Recemos por aquellos que no tienen protección, por quienes están perdidos. Pidamos que todos podamos encontrar sentido, guía, y una actitud que nos devuelva a la claridad.
Que descanses bien. Que esta noche sea un puente hacia más claridad. Nos vemos mañana por la mañana.
Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 22 del Abril del 2025Foto: Jamchen Lhakhang Monastery - 2024

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