El Poder de la Palabra: Enseñanza de Khenpo-la

Gracias por unirse a esta sesión. Como siempre, la enseñanza del Buda es educación, en el sentido más profundo: una oportunidad de aprender y beneficiarse. No se basa en opiniones, suposiciones ni tradiciones rígidas, sino en la observación directa, tanto objetiva como subjetiva. Esa actitud aplica incluso en la vida diaria. Lo que estoy practicando, también lo comparto.

Observar la Mente: Lo Que Aceptamos Sin Cuestionar

He notado que, al escuchar algo, tendemos a creerlo de inmediato. Si alguien dice que algo es bueno, simplemente lo asumimos como verdad. Si alguien lo considera malo, hacemos lo mismo. Esta costumbre de añadir juicios —a lo que en tibetano se llama འཇོ་ཐག་ (jotak)— genera mucho sufrimiento. Añadimos etiquetas, sospechas, contaminaciones mentales. La práctica consiste en aprender a ver las cosas tal como son, sin agregar más. Y si algo no tiene sentido, simplemente no lo forzamos. Estoy mejorando poco a poco en esto, y los animo a observarse también.

Las Palabras: Fuente de Felicidad o Sufrimiento

Las enseñanzas fundamentales se dividen en tres aspectos del cuerpo, el habla y la mente —ལུས་ངག་ཡིད་ (lus, ngak, yid)—. Pero lo que menos atención recibe en Occidente es la parte del habla. La libertad de expresión es valorada, pero a veces olvidamos que nuestras propias palabras pueden ser fuente de conflicto. Aparte del hambre o enfermedades reales, gran parte del sufrimiento humano viene de las palabras.

Buda, por eso, se sentaba en silencio. Cada palabra debía estar medida. Personalmente, observé cuánto me influencian las palabras de otros, incluso si son ficción o arte. Por eso propongo un experimento simple: salgan a caminar y digan algo amable a cien personas. Nadie se molestará. Hagan lo mismo con palabras desagradables, y verán lo contrario.

Disciplina en el Habla

La mayoría de las veces hablamos sin pensar. Si no hay una razón urgente, simplemente lanzamos palabras. Política, chismes, rumores, bromas... eso deja huella. Las palabras son poderosas, incluso a nivel emocional. Pueden herir o sanar. Incluso el simple hecho de que alguien diga “todo va a estar bien” puede aliviarnos, aunque la situación no haya cambiado.

El Sonido Tiene Fuerza

Los mantras —मन्त्र— no son más que sonidos cargados de bendición. Pero incluso los sonidos comunes tienen impacto. Se ha probado, por ejemplo, que decir cosas lindas al agua cambia su estructura. Sean o no espirituales, es un hecho observable.

Buda nos enseñó que debemos tener gran cuidado incluso con el error más pequeño. En tibetano, se dice que incluso un leve ngag dig —ངག་དགག་—, "falla verbal", puede generar daño tan grave como una gota de veneno en una copa de agua pura. Así debemos entender nuestras palabras. No hay que dramatizar, pero sí actuar con consciencia. Si algo no se pide, mejor callar.

¿Y Si Es Necesario Ser Duro?

En ocasiones, una palabra dura puede ser necesaria. Pero no como regla de vida. Solo cuando la situación lo exige. Recuerdo un chiste: un británico tan educado que ignoró a alguien que pedía ayuda ahogándose... hasta que el ahogado usó el tono correcto. Entonces saltó a salvarlo. Nuestras emociones funcionan así. Escuchamos si el tono es amable, aunque el mensaje sea idéntico.

El Error de Rechazar al Que Nos Ama

Muchos padres se frustran porque sus hijos no los escuchan. Les dan buenos consejos, y los hijos los ignoran. Luego, un amigo les ofrece “veneno”, y aceptan. No porque el contenido sea mejor, sino porque vino en forma atractiva. A veces ignoramos a quien más nos cuida solo porque no nos gusta cómo lo dice.

El Karma del Habla: Deméritos

En el budismo, llamamos apuṇya (अपुण्य) en sánscrito al demérito, una fuerza negativa que, al igual que el puṇya (पुण्य, “mérito”), genera resultados kármicos, pero en sentido destructivo. En tibetano se le llama སོནམ་མ་ཡིན་པ་ (sönam ma yinpa), literalmente “lo que no es mérito”. Así como el puṇya nos impulsa hacia lo virtuoso, el apuṇya nos arrastra hacia el sufrimiento.

El habla es una de las fuentes principales de apuṇya. Aunque no robemos ni matemos, desde que despertamos hasta que dormimos, decimos cosas inútiles, hirientes o que separan. Todo eso genera karma negativo. Palabra tras palabra se acumula como suciedad en la mente.Silencio Consciente

Debemos entrenarnos como si estuviéramos frente a la policía: “Todo lo que diga puede ser usado en su contra”. Literalmente, cualquier cosa que decimos queda registrada, tiene consecuencias. Les propongo algo: prueben pasar un día en grupo diciendo solo lo necesario, ni más ni menos. Sonrían, sean útiles. Verán cómo cambia todo a su alrededor. Es fascinante.

Cierre

Gracias por orar juntos. Gracias por estar aquí. Que tengan una buena noche. Sigamos aprendiendo a cuidar nuestras palabras como un acto de compasión profunda.

Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 07 del Mayo del 2025
Foto: Jamchen Lhakhang Monastery - 2024

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