El Poder de la Repetición y la Sencillez en el Camino Espiritual

 

Gracias a todos por unirse a esta sesión vespertina. Me gustaría recordarles algo esencial: cada pequeña acción que realizamos cobra un significado y un poder especial si la hacemos con seriedad, constancia, persistencia y repetición. Repetir es la única forma en que perfeccionamos cualquier cosa, ya sea música, paz mental o la iluminación misma.

Suma de Mérito: El Secreto de la Acumulación

En tibetano se usa la palabra tsok, que significa acumulación, y al hablar, acumulamos mérito. Todos los poderes que comprendemos —velocidad, peso, calor— provienen de la acumulación, del compuesto. Nuestro viaje espiritual no es la excepción: también depende de esta suma constante. Por eso, necesitamos ser creativos, aprender pequeños trucos. Una parte especial de las enseñanzas del Buda está llena de estas estrategias: hacer lo mismo, pero de forma diferente, puede dar un resultado completamente distinto. Las cosas más grandiosas a veces se logran con facilidad y flexibilidad.

Tan Simple Como el Oxígeno

Lo que es realmente transformador puede parecer demasiado simple. Tan simple como el oxígeno: nadie lo valora hasta que no puede respirar. El camino del Buda tiene ese componente. Cuando comparamos nuestros esfuerzos para obtener pequeñas alegrías con lo que realmente se necesita para despertar, vemos la gran diferencia.

Te puedes preguntar: ¿Qué es la mente de Buda? ¿Cómo se logra? ¿Cómo se perfecciona? Pues es lo opuesto a lo que pensamos. La mente de Buda es simple, tan simple que todos los seres sintientes ya la poseen como potencial. Lo difícil es nuestra mente confundida. Pensamos que lo complicado está allá afuera, en los Budas o Bodhisattvas, pero lo complicado está en nosotros. Todas las enseñanzas de Buda giran en torno a nuestra propia mente.

Reconocer Nuestro Propio Valor

Así que este camino que has encontrado —por inteligencia, elección o accidente— tómalo en serio. Hazlo valorando cada pequeña acción. Si reconocemos nuestro propio valor, no haremos cosas infantiles ni estúpidas. La elegancia, la paciencia, la valentía... surgen naturalmente cuando nos respetamos. De lo contrario, actuamos de forma superficial y hasta despreciamos a otros, especialmente a quienes consideramos "menos". En ese momento, estamos perdidos.

Cada Momento es Especial

Por eso, me gusta tener estos pequeños encuentros, como orar juntos, meditar o simplemente tomar un té con alguien. Cada momento es especial. Incluso ir al trabajo lo es. Vi un video de robótica, donde las máquinas intentaban caminar. Y pensé: ¡qué mágico es que nosotros caminemos! Poder pararnos en dos pies, ver con nuestros ojos, escuchar música, sentir con nuestros seres queridos... todo eso es mágico.

La Belleza del Mundo Mental

Recuerdo a un hombre que fue ciego durante gran parte de su vida. Cuando recuperó la vista en sus 50 o 60 años, cayó en depresión. ¿Por qué? Porque había construido un mundo mental puro, vibrante, sin la confusión de los sentidos. Cuando volvió a ver el mundo real —con su suciedad, su desorden— le resultó deprimente. Incluso optaba por cerrar los ojos para volver a su mundo interno. Esto muestra que, al final, todo pasa por nuestros sentidos. Y luego, nuestra mente crea su propio universo. Vivimos en ese mundo interno.

La Magia de Meditar

Por eso, debemos aprender a mirar a través de la mente, meditar. Eso nos da acceso a una dimensión pura. Como el hombre ciego, podemos crear un mundo luminoso. La clave es dejar de distraernos y empezar a mirar con el corazón y la conciencia.

Gracias a todos por estar aquí. Buenas noches, que tengan un sueño profundo y reparador.

Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 06 del Mayo del 2025
Foto: Jamchen Lhakhang Monastery - 2024

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