El poder de la mente en medio del sufrimiento

Una enseñanza oral sobre cómo enfrentar la dificultad sin perder la paz interior

Un niño dijo: Un amigo tiene un programa de radio a las 7 de la mañana, todos los días, antes de la escuela. Mi madre quiere que participe cada mañana a las 7 en las oraciones.
—¿Te unes a las oraciones? —preguntó Khempo Pema. Y él respondió que sí.
—Qué bonito. Eres un buen niño por escuchar a tu mamá. Eso no es fácil.

Tenemos tres opciones: una es escuchar a nuestra madre, padre y al Buda. La segunda es escuchar a todo el mundo, a lo que cualquiera diga. Y la tercera es hacer lo que nos dé la gana, lo que nuestros caprichos dicten. De esas tres, la mejor es la primera: escuchar a mamá, papá y al Buda. La peor es escuchar a todos, lo que sea que digan. Pero aún peor es seguir sólo nuestros deseos caprichosos. Eso es lo más dañino. Así que eres muy inteligente al hacer lo que haces, me inspira y me alegra mucho saberlo.

La oración de la mañana es parecida a la de la noche, pero haremos una versión un poco más larga del refugio y la bodichita. Gracias por avisarnos. Y nuevamente, gracias de todo corazón. Quiero enfatizar la importancia de la paz mental, el gozo de vivir. No hay otra manera de agradar al Buda que agradando a los seres sintientes.

Una súplica por una vida arrebatada

Una alumna pidió la palabra. Dijo que tenía una petición, si podía compartir algo. Contó que había una foto en el chat. La joven de la que hablaba era la hermana menor de una amiga de natación de su hija desde la infancia, desde la secundaria. Fue hallada muerta en su departamento, por un disparo. Estaba en las noticias. Nadie sabe por qué ocurrió. La familia está devastada. Tenía solo 22 años.

—Qué triste noticia —respondieron—. La recordaremos a ella y a su familia en las oraciones.

La joven falleció el 16 de junio, pero recién hace dos o tres días salió la noticia de que había sido encontrada. Fue entonces que la hija se lo contó a la alumna de Khenpo-la. Hoy compartieron los datos del funeral, que será este domingo. La familia aún está en shock, sin saber exactamente qué ocurrió ni quién fue responsable.

Vivía sola. Tenía apenas 22 años. No sabemos todos los detalles.

La alumna prosiguió:
Por favor, recemos por ella. Todos sentimos este dolor, todos pensamos en ella. Es realmente impactante, especialmente para los padres y los parientes. Yo la recuerdo como una niña, yendo a las competencias de natación todos estos años. Es un golpe muy fuerte. Ocurrió en Minnesota. 

Khempo Pema continuó con la enseñanza.

La vida no es confiable, pero sí preciosa

Por favor, pensemos en ella, su familia, invoquemos a la madre Tara para que la guíe. La vida, como todos sabemos, no es tan confiable. Cuando ocurren cosas así, es chocante y doloroso. Pero nuestras propias vidas no son ni más ni menos valiosas que la suya.

Mientras tanto, tenemos el privilegio de tener paz, necesidades básicas cubiertas, y lo mejor de todo: el privilegio de pensar más allá de simplemente sobrevivir. Pensar en las dificultades, los sufrimientos, los temores, las ansiedades. Es importante reflexionar sobre todo eso. Y también asegurarnos de que la dificultad no destruya nuestra paz interior.

No se trata de no sentir dolor o sufrimiento. No estoy diciendo eso. Hay formas más sabias de sentir el dolor. Se llama compasión, amabilidad, comprensión, reconocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas. Aunque parezca un evento aislado en un lugar y momento específico, en realidad no lo es. Nos afecta a todos. Más o menos, todos atravesamos ese tipo de situaciones.

Por eso es tan importante aprender a responder con sabiduría, a reaccionar con equilibrio, a manejar la mente al pensar en los demás. Y asegurarnos de no perder nuestro poder, que es la paz interior. Eso es lo que estamos aprendiendo en las enseñanzas del Buda.

Saber sufrir

Las dificultades y el sufrimiento no son experiencias triviales. Tienen consecuencias, especialmente si no sabemos cómo sufrir. Si sufrimos mal, el sufrimiento genera más sufrimiento. Pero si aprendemos a sufrir, el sufrimiento se convierte en algo fascinante.

Hay que tomar las dificultades en serio, pero no desde la emoción. Desde la sabiduría. Sin dejarnos arrastrar ni distraer. De hecho, deberíamos usar esas dificultades como herramientas para el Dharma. Como fertilizante para el campo: se requiere estiércol. Así también, los verdaderos practicantes usan las dificultades como nutrientes para su práctica.

Los grandes campeones de la vida no usan solo su buena suerte y bendiciones como recursos. Usan sobre todo las dificultades, los mismos obstáculos que enfrentaron y superaron. Eso es lo que transforma su camino.

Con esto en mente, hacemos una pausa. Nos vemos mañana por la mañana. Gracias a todos. Que tengan una buena noche.


Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 24 de Junio del 2025

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