El Poder de la Mente y la Ley del Karma

Hola a todos, es un gusto verlos nuevamente. Gracias por estar aquí, especialmente a los que se unieron al encuentro del Monlam, Pilar, Abby y el sobrino de Abby, Aarón. El verano está llegando, el calorcito empieza a sentirse, y eso me alegra. El verano es mi amigo.

La realidad como manifestación de la mente

Antes de comenzar, recemos juntos y recordemos las palabras de Buda. Cada palabra del Buda contiene en sí la totalidad de todas las demás enseñanzas. Comprenderlas requiere un poco de habilidad, apertura mental y flexibilidad. Es saber hacer lo que podemos y soltar lo que no podemos controlar.

La realidad, en esencia, es un estado de la mente. El cielo y el infierno no son lugares externos en sí, sino creaciones mentales. Para los seres iluminados, el cielo y el infierno no existen como tales. Pero para nosotros, los seres comunes, son experiencias reales. La buena noticia es que nadie más está haciéndonos daño o ayudándonos. Lo hacemos nosotros mismos, muchas veces sin darnos cuenta.

El infierno es como un bebé tocando la llama de una vela: algo hermoso, pero al acercarse demasiado, se quema el dedo y siente verdadero dolor. El cielo, en cambio, es como disfrutar esa misma llama desde lejos, sintiendo su belleza sin lastimarse.

La mente como electricidad

Podemos usar la electricidad como metáfora de la mente. La electricidad puede darnos calor y hacernos sentir cómodos, o puede causar incendios y destrucción. La misma fuente puede enfriar alimentos o quemarlos. Lo mismo ocurre con la mente: puede crear un cielo, un infierno o incluso ir más allá de ambos. En las enseñanzas del Lamdré, esto se conoce como la “no diferenciación entre samsara y nirvana”. Es decir, ambos tienen el mismo origen, aunque sus manifestaciones sean diferentes.

El gran maestro Virupa enseñó que para un ser ordinario este mundo es samsara, pero para quien ha purificado sus oscurecimientos, este mismo mundo es nirvana. Este mundo puede ser llamado “cielo”, si lo vemos con sabiduría. Pero si llegamos al final de la vida y no lo entendimos, es como decir: “Uy, me perdí todo”.

Crecer es ver el panorama completo

Imaginen cuando tenían entre siete y doce años y discutían con sus hermanos. En ese momento parecía muy serio, incluso doloroso. Pero ahora, como adultos, al recordarlo podemos sonreír. ¿Por qué? Porque tenemos madurez y vemos el cuadro completo. Samsara es así: cuando nos tomamos muy en serio el sufrimiento, se convierte en algo insoportable. Pero con perspectiva, cambia completamente.

El karma no es inmediato

Agradezco a quienes dirigieron las oraciones durante mi ausencia. A veces uno piensa: "¿Por qué las cosas buenas tardan tanto en llegar para la gente buena?" ¿No debería el karma actuar más rápido? Algunos karmas son instantáneos: si tocas el fuego, sientes dolor de inmediato. Pero otros toman tiempo. Como sembrar una semilla: algunas germinan en días, otras en semanas, meses o incluso años.

Una vez, uno de nuestros miembros me regaló una flor. Estuve fuera por dos meses y al volver, pensé que estaba muerta. Pero no: había estado creciendo en silencio. En Bolivia vi una flor llamada Puya raimondii que florece solo una vez cada cien años. ¿Pueden imaginarlo? Eso también es karma. Algunas acciones florecen rápido, otras tardan toda una vida.

Lo mismo con las acciones buenas y malas

Una palabra amable puede alegrar a alguien al instante. Otras buenas acciones tal vez no se manifiesten hasta muchos años después. Lo mismo con las acciones negativas. A veces ves personas haciendo cosas malas sin sufrir consecuencias. Pero su karma está ahí, esperando el momento adecuado. A veces está neutralizado temporalmente por otros karmas.

Un ejemplo: si cuando eres niño no tomas leche y no recibes los nutrientes necesarios, puede que cuando llegues a los 50 camines encorvado. Eso no ocurre de un día para otro; es el resultado de una acumulación a lo largo del tiempo.

Karma, flores y paciencia

Volviendo a la flor del altiplano boliviano: crece en la montaña y florece cada cien años. No es un cactus, pero sí una especie muy especial. Piensen en eso. Algunas flores brotan en semanas, otras en estaciones, otras solo una vez por siglo. Así también es el karma.

Gracias por sus preguntas, y por traer a colación el tema de esa flor. Quizás olvidemos mucho de lo que dijimos hoy, pero seguro recordaremos esa imagen. Buenas noches a todos.

Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 9 de Junio del 2025
Foto: Tharlam Monastery - 2024

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