Recordar lo Esencial: La Sabiduría de los Días Especiales y los Hábitos del Corazón

El Valor de Recordar

Muy buenos días a todos. Hoy es un día especial, y es importante reconocer por qué lo es. Celebrar ciertos días nos ayuda a no olvidar lo que es esencial, como la vida del Buda. En medio de nuestras rutinas, fácilmente lo olvidamos, por eso marcamos momentos en el calendario: días del mes, semanas, estaciones. Aunque cada instante debería ser precioso por sí mismo, recurrimos a estos días especiales para recordarlo.

Como seres humanos con esta preciosa existencia, deberíamos valorar cada momento, cada encuentro. Y una forma sencilla de empezar es recordar a nuestros padres, estén presentes o no. Hacerlo no solo es un acto de gratitud, sino una manera de extender ese sentimiento hacia otros, como una práctica que empieza en lo íntimo y se proyecta hacia lo universal.

Compartir para Expandir

La compasión es como una gota de agua en el océano: nunca se seca mientras el océano exista. Del mismo modo, al compartir nuestra alegría, esta crece. En cambio, si guardamos algo solo para nosotros, como una gota de agua en una taza, pronto se seca. Esta es una metáfora que vale la pena recordar.

A veces, lo que parece menos valioso resulta ser lo más nutritivo. Recuerdo cuando de niño íbamos al molino, donde procesaban 100 kilos de arroz. Las capas exteriores del grano, que entonces dábamos al ganado, hoy se sabe que son las más nutritivas. Esto ilustra cómo lo que despreciamos puede ser lo más beneficioso.

Y hablando de humor, conté la historia de dos amigos que llevaban "sampa", una comida hecha de cebada o porotos. Uno de ellos tenía una pequeña cantidad y el otro un saco grande. Decidieron unir sus cargas para aligerar el viaje, pero el de la pequeña porción logró que su comida durara más, mezclándola sabiamente. Es un chiste, claro, pero nos recuerda cómo a veces las cosas pequeñas y bien usadas duran más de lo que pensamos.

No Hay Reglas para Hacer el Bien

En el Dharma, no hay reglas rígidas cuando se trata de hacer el bien. Puedes ser amable incluso con tu peor enemigo. No hay castigo por ello. No es una mala elección sacrificarse por otros. Vivir una vida más corta no es un error si esa vida tuvo propósito. Hay muchas formas de pensar en esto. Nuestra mente egoica puede asustarnos, decirnos que es una locura actuar así. Pero el ego es como un tigre de papel: parece poderoso, pero no tiene fuerza real. Solo el miedo le da poder.

Entonces, incluso un poco de educación en el Dharma puede cambiar profundamente nuestra vida. Nos permite redefinir lo que llamamos felicidad o sufrimiento. Hoy, muchas veces, se define la felicidad como algo que ocurre cuando uno obtiene lo que desea, mientras que el sufrimiento se asocia con lo que impide ese deseo. Pero eso es una visión muy limitada. Hay otra manera de mirar.

La Práctica como Antídoto

Al sentarnos a meditar o al recitar plegarias, lo que hacemos realmente es trabajar con nuestros hábitos, con nuestras tendencias más profundas. Y es importante saber que solo quien ha superado sus instintos —un ser iluminado— puede decirse verdaderamente libre. Los instintos son producto de hábitos, especialmente los malos.

Hay una frase en una película india que dice: “El hierro corta al hierro”. Del mismo modo, los malos hábitos solo se transforman mediante buenos hábitos. Practicar es repetir, una y otra vez, hasta que las buenas acciones se vuelven naturales.

Perdonarnos, Comprendernos

Mientras tanto, debemos aprender a perdonarnos. Si surge el enojo o los celos, no hay problema —siempre que no los alimentemos con palabras o acciones. Los hábitos están ahí, y no se trata de eliminarlos de un día para el otro, sino de no actuar a partir de ellos. Eso es lo importante.

Nuestro comportamiento, lo que elegimos hacer cuando surgen esas emociones, es lo que cuenta. Como cualquier otra cosa, también eso se entrena, se practica.

Un Mensaje para Compartir

Con eso dicho, les deseo un gran día. Que tengan una jornada significativa. Y si tienen hijos o nietos, cuéntenles estas historias. Díganles: “¿Sabías esto? Tengo algo que contarte”. Transmitir sabiduría es una forma de cuidar. Si ya lo haces, gracias. Si aún no, tal vez hoy sea un buen día para comenzar.

Gracias a todos por estar aquí esta mañana. Que tengan un hermoso día.

Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 11 de Junio del 2025
Foto: Aeropuerto Internacional de Katmandú - 2024

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