Una reflexión sobre la aceptación, la naturaleza cambiante y la apertura
Buenas noches a todos. Muchas gracias por acompañarnos esta noche. Tenemos invitados muy especiales, venidos desde Nueva York y Nueva Jersey. Entre ellos, uno de mis amigos más cercanos, con quien crecí en la India. Compartimos buena parte de nuestras vidas en la universidad, incluso viviendo en el mismo cuarto durante años. Hoy está aquí con su familia: su esposa, su hijo y su amiga, junto a un amigo de Taiwán. Bienvenidos nuevamente.
La impermanencia y el tiempo como maestro
Recordemos que todos compartimos esta condición transitoria. Estamos aquí por poco tiempo, y aunque no podemos detener el paso del tiempo, sí podemos decidir cómo utilizar el tiempo que tenemos. Esa es la esencia de muchas enseñanzas: aprender a aprovechar lo que tenemos, aceptar lo que no puede cambiarse, y aprender a estar en armonía con el mundo, en lugar de resistirlo.
Esto no es fácil, ya que la naturaleza se caracteriza por el cambio. Todo lo que tiene un comienzo, tiene un final. Todo lo que se une, eventualmente se separa. Es una verdad que puede resultar inquietante, pero también liberadora. Como dice el viejo dicho: "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Si no podemos vencer el paso del tiempo, entonces lo mejor es aceptarlo, vivirlo, entenderlo.
Un filósofo chino dijo: "si quieres vencer sin posibilidad de perder, ofrece la victoria a otros". Hay sabiduría en esa idea. Es otra forma de decir que aceptar la naturaleza de las cosas —que lo que empieza termina, que lo que se construye se disuelve— es la única forma de estar verdaderamente en paz.
Sumergirse en la vida en lugar de resistirla
Cuando caen unas gotas de lluvia sobre ti, te sientes mojado. Pero si te zambulles directamente en el agua, esa sensación desaparece. Así es con la vida: si nos resistimos, sufrimos; si nos entregamos, muchas veces nos adaptamos con más facilidad.
Nuestros problemas muchas veces surgen no por la naturaleza del mundo, sino por nuestra resistencia a ella. Cuando intentamos torcer lo inevitable, aparece el conflicto. Si soltamos esa lucha, muchas cosas se resuelven solas. Pero no todo puede ignorarse. Hay cosas que debemos enfrentar, con plena conciencia de su naturaleza cambiante.
Es como conducir en una autopista: puedes manejar cuatro horas perfectamente, disfrutar el camino, llegar sano y salvo. Pero basta con perder la concentración por dos segundos y todo puede acabar. Así de importante es la atención.
Nuestra vida, nuestra paz, nuestra felicidad, dependen de esa atención, de ese respeto por el momento presente, de no resistir lo que no puede cambiarse, y sí actuar sobre lo que sí puede transformarse. A eso lo llamamos libertad: no una libertad absoluta, como la iluminación, pero sí una libertad significativa aquí y ahora, incluso en medio de la imperfección.
La posibilidad de crecer más allá de nuestros límites
El solo hecho de estar vivos, de seguir caminando sobre esta tierra después de tantos años, es en sí mismo algo asombroso. Podríamos no estar aquí, y sin embargo hemos llegado hasta este punto. Y eso requiere, en parte, de atención.
Por eso, cuando preparamos estas charlas, cuando nos reunimos así, no deberíamos subestimarlo. Aunque parezca una conversación más, hay mucho por descubrir, por entender. No deberíamos quedarnos en la ignorancia, pensando que ya no hay nada más que saber.
Hay dos tipos de duda: la que es vacía, y la que es significativa. La segunda nos impulsa a cruzar el límite de nuestro propio conocimiento. Siempre es bueno dejar un pequeño espacio a la posibilidad de que hay algo más que no entendemos, que podemos aprender. Esa apertura es esencial para crecer emocional, psicológica y espiritualmente.
Si creemos que ya lo sabemos todo, que ya nada más importa, entonces dejamos de crecer. Por eso, es importante mantener esa curiosidad, esa apertura, como abrir una ventana en un día de calor para que entre una brisa fresca. Esa pequeña apertura puede cambiar todo.
Una enseñanza para continuar explorando
Si tuviera que resumir mi actitud frente a las enseñanzas, diría que es curiosidad. Todo lo que enseñamos es, en esencia, una forma de educación. Y encuentros como este tienen un gran valor. Tal vez digamos muchas palabras sin mucha forma, pero dentro de todo eso hay algo que merece ser explorado.
No deberíamos vivir atrapados en la ignorancia, sino recordar que hay más por conocer. Grandes hombres y mujeres de la historia, de la religión, de la cultura, han dicho cosas, han soñado cosas que aún hoy resuenan. Tal vez hay algo más ahí afuera. Tal vez alguien descubrió algo, tanto que gritó para compartirlo, incluso dio su vida por ello.
Eso merece ser considerado. Gracias a todos por estar esta noche. Les deseo una buena noche. Que descansen bien. Hasta la próxima.
Enseñado por Khenpo Pema Wangdak el 12 de Junio del 2025
Foto: Tharlam Monastery - 2024

Gracias🙏💕
ResponderBorrarMuchas gracias por tu lectura 🙏
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