Gratitud, Devoción y el Gurú en el Camino Espiritual
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¿Cómo están todos? Hoy es el cumpleaños de Su Santidad, al menos para los tibetanos. Así que les deseo un feliz cumpleaños.
En ocasiones, al compartir recuerdos, aparecen fotografías antiguas que nos muestran rostros de maestros, compañeros y amigos de juventud. Cada uno de ellos fue, en su momento, una fuente de enseñanza y de inspiración. Algunos los conocí personalmente, otros sólo de vista, pero todos eran grandes maestros que dejaron huellas profundas en quienes los rodeaban.
Entre esos recuerdos aparece también la imagen de una joven maestra canadiense, conocida como Miss Judy. Ella llegó como voluntaria para dar clases de capacitación a los monásticos tibetanos y terminó siendo una figura muy importante en la comunidad de refugiados. Se casó con un tibetano y más tarde se instaló en Canadá, desde donde siguió apoyando a la comunidad.
Cuando yo era niño, Miss Judy me regañó en una ocasión. Y como niño que era, me sentí herido y guardé ese recuerdo durante mucho tiempo. Años más tarde, cuando la encontré de nuevo en Canadá, le recordé aquella anécdota y ella se sorprendió. Me di cuenta entonces de cómo un gesto tan pequeño había quedado grabado en mí. Con el tiempo comprendí que no había sido más que una corrección necesaria y que, detrás de ella, lo que había era cuidado y dedicación. Ese episodio me enseñó también a reconocer la gratitud que uno debe cultivar incluso hacia quienes, con un simple reto, nos ayudaron a crecer.
El viaje y sus provisiones
La práctica espiritual se asemeja a un viaje. Como en cualquier travesía, se requieren provisiones esenciales: documentos, recursos, alimentos, medios para continuar. Y en este viaje interior, además de las enseñanzas y métodos, hay un elemento que nunca puede faltar: la gratitud.
“En un viaje especial de este tipo… la provisión esencial, que enriquece de manera tan profunda, es la gratitud. Una gratitud de un tipo diferente.”
El Lamdre y la gratitud como provisión esencial
En la tradición Sakya se enseña el Lamdre —el Camino y su Fruto—. Muchos de ustedes, o algunos de ustedes, han recibido estas enseñanzas. El Lamdre muestra que recorrer el camino hacia la realización no depende solo del esfuerzo o la intención: se necesitan provisiones internas.
“Así como un viajero necesita comida, agua o documentos, en el Lamdre se subraya que una de las provisiones indispensables es la gratitud.”
No como un sentimiento superficial, sino como una cualidad transformadora que purifica los temores, abre la mente y sostiene la devoción auténtica.
“La gratitud es una parte esencial de nuestra provisión especial, de nuestro viaje especial.”
“En un viaje especial, como herramienta indispensable, necesitamos ser educados para ver el poder de la gratitud — estar agradecidos a nuestro maestro, que da el Dharma, la guía.”
La gratitud más allá de cualquier religión
La gratitud, aunque es esencial en el Lamdre, no es propiedad de ninguna religión. No se trata de algo budista, ni cristiano, ni de otra tradición. Es una cualidad universal que nace en el corazón humano.
“La gratitud no debe malinterpretarse como algo mundano o limitado… es poderosa, interesante y profunda.”
“Decir que la gratitud pertenece a una religión sería presuntuoso. La gratitud está en el corazón y la mente de las personas.”
De este modo, la gratitud se convierte en un puente entre todos los seres, más allá de credos o etiquetas.
El héroe y el villano en la cultura india
En las películas indias aparece con claridad la figura del héroe y del villano. El héroe nunca puede ser deshonesto ni egoísta: siempre es noble, sacrificado y dispuesto a arriesgar su vida por los demás. Nadie iría al cine a ver un héroe corrupto.
“Cuando el villano es salvado por el héroe, desarrolla un sentimiento de gratitud tan intenso que llega a convertirse en alguien dispuesto a morir por él. Esa gratitud se vuelve más poderosa que el miedo a la muerte.”
Este giro nos enseña algo profundo: la mente humana puede transformarse completamente por gratitud.
El poder transformador de la gratitud
La gratitud verdadera cancela preocupaciones y temores. Tiene la capacidad de borrar el apego y la aversión, dejando en su lugar un estado de pureza e inocencia.
“La gratitud tiene esta cualidad de santidad, pureza, entrega desinteresada e inocencia.”
En el budismo encontramos muchas historias que ilustran este poder. Una de ellas es la de Angulimala. Su maestro, desviado por la ignorancia, lo incitó a asesinar mil personas para probar su devoción. Así, Angulimala se convirtió en un criminal temido, llevando en su cuello un collar hecho de los dedos de sus víctimas.
Su devoción, manipulada en la dirección equivocada, fue usada como un arma contra él y contra los demás. Pero cuando se cruzó con el Buda, su vida cambió de raíz. No fue por medio de castigos ni de violencia, sino por la simple presencia serena del Buda y unas pocas palabras que tocaron lo más profundo de su ser.
Incluso los reyes que lo perseguían, al verlo integrado en la comunidad budista, quedaron impresionados por su transformación. El propio Buda se los presentó como a uno de sus discípulos, que habló de la paz con tal claridad que los reyes comprendieron que no era necesario condenar a Angulimala: la verdadera justicia ya había sucedido en su corazón.
“No necesitamos castigos ni violencia —dijo el rey—. Tú ya te has encargado de todo.”
El relato enseña que la violencia nunca debería justificarse como medio espiritual. Puede ocurrir en el mundo, pero nunca como un principio. La transformación auténtica ocurre por el poder de la presencia, de la palabra correcta y de la gratitud que disuelve el miedo.
El gurú como plataforma
La historia de Angulimala nos recuerda algo esencial: la devoción puede ser dirigida en el sentido correcto o en el incorrecto. En manos equivocadas, se vuelve destructiva; bajo la guía adecuada, se convierte en la llave de la liberación.
En la tradición budista, el gurú no es un fin en sí mismo, sino una plataforma.
“El gurú es como un estacionamiento vacío donde uno aprende a conducir antes de salir a las autopistas y montañas.”
El gurú es como nuestro propio cuerpo: cuidado primero por nuestros padres, y luego usado por nosotros para cuidar de otros. Cuando la devoción hacia el gurú está bien orientada, se convierte en la fuerza que mata al verdadero enemigo: el ego, el aferramiento y la ignorancia. Por eso se dice que la devoción es la puerta que abre el universo entero.
Gratitud como provisión esencial
“La gratitud es, en esencia, una actitud de la mente orientada, motivada, entusiasta, gozosa y sin temor.”
En nuestra travesía espiritual, la gratitud es más que un sentimiento pasajero. Es un estado de conciencia que nos recuerda lo recibido y nos impulsa a actuar con bondad.
Así como Angulimala pasó de ser un asesino a un discípulo del Buda, como un simple regaño de Miss Judy se transformó en un recuerdo de gratitud, y como en el Lamdre se enseña que la provisión indispensable es la gratitud, nosotros también podemos transformar nuestras vidas orientando esa fuerza en la dirección correcta. Allí donde la violencia parece inevitable, la gratitud puede abrir un nuevo horizonte, lleno de paz y de sentido.
Cierre
Y ahora, como siempre, terminamos con una oración. Aunque debo decirles: “tomemos un descanso aquí, porque si no ustedes empiezan a roncar…”
Buenas noches.
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Su santidad nació el mismo día que mi padre de esta vida😀
ResponderBorrarWow
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