La gratitud como base de la práctica espiritual

 

El valor de lo imperfecto

Parece que la gente está feliz aquí. En Argentina hace calor, sí, se nota. México tiene un clima bastante bueno, ¿no? Está justo en el medio, ni tan al norte ni tan al sur. Es un poco seco, pero está bien. No es perfecto. Y eso también está bien. Porque lo imperfecto puede durar mucho tiempo, mientras que lo perfecto suele durar solo un instante. Eso es algo interesante de observar.

El marco de la oración

Una vez más, quiero recordar el marco general de la oración. Primero, invocamos la bendición de nuestros maestros. Incluso si hacemos preguntas o tenemos un espacio de diálogo, el elemento central que debe estar presente es el sentido de gratitud. Esa gratitud es fundamental. Es algo que aprendemos en la relación con el maestro, lo que llamamos reconocer su bondad.

La gratitud le da sabor a la práctica. Uno puede tener mucha hambre, pero si la comida no tiene sabor, no se disfruta. Eso es lo que pasa cuando falta gratitud. Podemos practicar el Dharma con fuerza bruta, pero eso no llega muy lejos. Uno se cansa, se agota, se desgasta. Por eso nuestra práctica necesita tener disfrute, voluntad, ganas de practicar. Ese impulso, ese entusiasmo, tiene que mantenerse vivo.

La gratitud como fuerza interior

Ese entusiasmo se puede generar. Se puede cultivar a partir de un estado mental de gratitud. Recuerdo una película india de Bollywood. En la historia, hay un gánster que está a punto de ser asesinado. Tiene muchísimo miedo de morir. En ese momento aparece el héroe y le salva la vida. A partir de ahí, el gánster queda profundamente agradecido, incluso se siente en deuda.

Más adelante, cuando el héroe enfrenta una situación de peligro mortal, ese mismo gánster está dispuesto a morir por él. Antes tenía miedo de morir, ahora está dispuesto a dar su vida. Eso muestra algo muy importante: hay fuerzas mentales que nos empoderan. No solo la ira o el deseo. También la compasión, la gratitud.

El gusto por la práctica

Incluso cuando estamos llenos, si la comida es rica, seguimos comiendo. Todo sabe bien. Los grandes maestros dicen que las palabras del Dharma deberían sentirse así, como algo tan agradable que todo se vuelve fácil, casi como beber y actuar sin esfuerzo. Eso tiene sentido.

Si una persona que no te cae bien y tu mejor amigo te dicen exactamente lo mismo, ¿a quién escuchás? Escuchás a tu mejor amigo. Es lo mismo con los maestros. Hay maestros que han perfeccionado la devoción. Esa devoción no se encuentra afuera. No se trata de buscar a alguien. Se trata de generarla.

Generar las cualidades internas

Si uno se sienta sin más, la mente corre para todos lados, degenera, se dispersa. Pero si se calienta, si se activan ciertas cualidades especiales, eso cambia. Esas cualidades se pueden generar si aprendemos el arte de cómo hacerlo, el método, la habilidad.

Por eso, en la oración, primero pedimos bendiciones. Luego tomamos refugio, establecemos el contexto. Y todo lo que hacemos después tiene sentido porque está completo. No quedan cabos sueltos.

No dejar cabos sueltos en la vida espiritual

Cuando queda un pequeño cabo suelto, como en una historia de detectives, todo falla. Puede estar todo bien armado, pero ese detalle hace que no funcione. Lo mismo pasa con la vida espiritual. Por eso muchos sienten que hicieron cosas buenas en la vida y aun así sufren. A veces vemos personas buenas que sufren mucho. ¿Por qué pasa eso? Porque hay cabos sueltos, lo que en el Dharma llamamos aflicciones o confusiones que siguen operando.

Por eso es importante que nuestra práctica esté completa, sin huecos.

La práctica como un privilegio

Quiero decirles algo muy importante. La oración, la meditación y la contemplación no son algo común. Son un privilegio. Le sucede a muy pocos. Nosotros tenemos esa oportunidad, aunque muchas veces no lo sabemos.

Tal vez ahora no lo entendamos del todo. Es como explicarle a un niño de cinco años la importancia de la educación. No le interesa, quiere jugar. Más adelante, quizá recuerde lo que se le dijo y entienda que era verdad.

Muchas cosas las escuchamos sin comprenderlas. Pero si las dejamos en la mente, si convivimos con ellas, con el tiempo empieza a surgir una comprensión, una intuición sobre su significado. Por ahora, está bien simplemente guardarlas.

Cierre y dedicación

Con esto vamos a tomar un descanso. Gracias a todos por estar presentes. El programa de Año Nuevo será el día de Año Nuevo, para que no se olviden. Recitaremos un sutra completo y dedicaremos los méritos para la larga vida y la sabiduría de nuestros maestros, y de todos los maestros.

Muchas gracias a todos. Buenas noches.

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