La práctica consciente y el valor de aprender continuamente
Enseñanza oral de Khenpo Pema Wangdak
Quiero enfatizar la importancia de comprender aquello que realmente importa. Hay muchas cosas que hacemos sin entenderlas. Pero si uno quiere lograr algo de verdad, si quiere que algo se cumpla, no alcanza solo con hacerlo: es necesario comprender cómo se hace, qué es y por qué se hace.
Una gran parte de nuestra vida funciona casi por inercia. Las cosas suceden, no necesariamente por una acción puntual o por una intención clara, sino por una fuerza que continúa operando durante mucho tiempo, incluso cuando las condiciones originales ya no están presentes. Me dijeron una vez que muchas de las estrellas que vemos en el cielo están tan lejos que, en realidad, ya no existen. No solo no existen ahora: dejaron de existir hace millones de años. Lo que vemos es la luz que partió de ellas hace muchísimo tiempo. La fuente ya no está allí.
De algún modo, gran parte de nuestra vida es similar a ese efecto inercial. Vivimos moviéndonos alrededor de eso. Es como los niños que nacen en una familia rica: pueden disfrutar de muchas cosas sin haber hecho nada para obtenerlas. Simplemente por suerte o por buen karma.
Pero esto no significa que todo funcione automáticamente. No es que porque algo funcionó hasta ahora, necesariamente seguirá funcionando. Si queremos dirigir nuestra vida de manera intencional, hacia la dirección que deseamos, hacia aquello que queremos lograr, entonces tiene que haber intención, conciencia y educación. Esa es la base. Todo debe ser intencional, consciente y educado.
Aprender a hacer las cosas con intención y con comprensión es el único camino. Y eso es, en esencia, de lo que tratan las enseñanzas: educar la mente. El Buda no dijo “yo soy el creador” o “yo hago todo por ustedes”. Dijo que había mostrado el camino hacia la liberación, pero que ese camino depende esencialmente de uno mismo. El beneficio de tener un maestro es que nos muestra cómo recorrerlo, pero caminarlo nos corresponde a nosotros.
Por eso es tan importante aprender. Yo nunca dejé de aprender. Nunca pensé: “ya sé”, “esto ya lo conozco”, “no hay nada más que aprender”. Esa actitud es muy dañina. No solo impide el desarrollo espiritual, sino que incluso a nivel social no permite ningún progreso. Aquellos que progresan son los que siguen aprendiendo.
Quiero animarlos a todos a mantener viva esa disposición. El tiempo es corto, los recursos son limitados, pero la necesidad de aprender debe estar siempre presente. Especialmente cuando se trata de asuntos espirituales. Cuando tiene que ver con la mente, su comportamiento, sus efectos, sus estados, su desarrollo. Todo lo relacionado con la mente es crítico.
En el proceso de crecer hay algo muy importante que recordar: el conocimiento por sí solo no es suficiente. El conocimiento no nos protege automáticamente. Solo cuando el conocimiento se aplica, cuando se pone en acción, se vuelve verdaderamente útil. Incluso para cocinar algo simple, no alcanza con tener la receta: hay que saber cómo hacerlo y hacerlo. En los asuntos espirituales, esto es aún más importante.
Somos afortunados de tener maestros, de tener el Dharma, de contar con enseñanzas probadas por millones y millones de practicantes a lo largo del tiempo. Pero incluso eso no sirve de mucho si nosotros no aplicamos lo que aprendemos. No podemos vivir solamente del conocimiento ni de la bondad de los demás. Ellos pueden inspirarnos y alentarnos, pero la práctica real depende de cada uno.
Con la ayuda de las enseñanzas del Buda, de maestros auténticos y de una comunidad con la motivación correcta, debemos recordarnos siempre que somos personas extremadamente afortunadas. Reconocer esta fortuna y hacer buen uso de ella es nuestra responsabilidad principal.
Antes de terminar, hoy me pasó algo muy simple, pero muy ilustrativo. Estuve en un lugar donde entraba aire frío por debajo de la puerta. No era un viento fuerte, solo una pequeña corriente constante. Puse la mano y sentí claramente el frío, como si hubiera un ventilador afuera. Entonces tomé un poco de cinta, algo mínimo, y sellé ese espacio. Funcionó perfectamente. No hacía falta nada complicado, solo prestar atención y aplicar un pequeño ajuste.
A veces nuestra vida es así. No se trata de grandes cambios dramáticos, sino de notar por dónde se está escapando el calor, la energía o la claridad, y hacer una corrección sencilla pero consciente. Cuando no hay una fuerza fuerte en contra, incluso una pequeña acción bien aplicada puede hacer una gran diferencia.
Estas son algunas de las cosas que es importante recordar y mantener presentes en nuestra vida y en nuestra práctica.

Impresionante, tan sencillo y tan potente👋😊 la verdad yo entiendo la esencia cuando lo escucho en ingles, pero la enseñanza completa hace una gran diferencia.
ResponderBorrarQue alegría que participes con nosotros 🙏
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