No medir la práctica por cómo nos sentimos
Enseñanza oral de Khenpo Pema Wangdak
Tema: Apego a la práctica, paciencia, reacción emocional y comprensión del Dharma
Saludo y contexto
Bueno… ¿otra vez? Está bien.
¿Cómo están todos? ¿Bien? Gracias.
Debe estar lindo y cálido en Argentina, ¿no? Sí, cálido. Nosotros tenemos nieve, ustedes calor. Está bien así.
Gracias a todos por estar hoy.
La pregunta sobre el apego a la práctica
Me hicieron una pregunta interesante. Una pregunta muy común.
Alguien dijo: ¿qué pasa con el apego a la enseñanza?
A veces uno piensa: “Hoy voy a ir a las oraciones”, y de pronto algo interfiere, algo que no estaba planeado, y uno se molesta. Después piensa: “Esta no parece una reacción correcta”.
Yo entiendo muy bien eso.
Cuando queremos hacer el bien y nos enojamos
En realidad, no es algo grave. Es casi tierno. No hace daño.
Pero cosas mucho más serias funcionan exactamente igual.
Queremos hacer algo bueno. Queremos rezar, meditar, ayudar. Y cuando algo interfiere, nos enojamos. En realidad, deberíamos alegrarnos. Pero no lo hacemos.
Víctimas, violencia y reacción mental
Yo he observado algo —no porque lo haya leído en libros ni en diarios—: muchas veces las víctimas son mentalmente más violentas que quienes cometen la violencia.
Esto puede sonar extraño, pero si uno observa con cuidado, lo ve.
Los que hacen daño hacen cosas malas una tras otra. Eso es grave.
Pero en su mente no siempre hay una pausa para reflexionar. Actúan casi como animales.
Un tigre o un león mata a un ciervo. ¿Es malo? Es doloroso, es horrible de ver, pero no hay maldad en su mente. No hay noción de bien o mal. Es simplemente su naturaleza.
El problema no es el acto, sino cómo reaccionamos
Nosotros, en cambio, no necesitamos matar, y aun así lo hacemos.
No necesitamos dañar, y aun así dañamos.
Gran parte de la violencia humana es una forma de venganza.
A veces directa, a veces indirecta. A veces consciente, muchas veces inconsciente.
Lo que alguien hace hoy suele ser la versión retrasada del daño que sufrió antes.
Ayudar, no ser agradecidos y enojarnos
Ayudamos a alguien y, si no nos agradece, nos molestamos.
No solo eso: decidimos que no vamos a ayudar más a personas así.
¿No hacen eso? Yo también lo hago.
Esto muestra algo importante: nuestra comprensión de lo que es “bueno” es muy superficial. Muy poco profunda.
La práctica de la paciencia y la historia del estudiante
Si realmente penetráramos en el valor del Dharma, estas pequeñas cosas no nos afectarían.
Hay personas que de repente dicen: “Ahora quiero practicar”.
Van a un maestro y dicen: “Tuve una realización, necesito practicar paciencia”.
El maestro dice: “Paciencia es esperar”.
Pero no les alcanza. Preguntan: “¿Cómo hago eso? ¿Me puede enseñar?”
Entonces el maestro dice: “Está bien. Andá al centro de la ciudad, sentate en una intersección muy transitada y quedate ahí todo el día”.
La persona va, se sienta, pasa todo el día, no ocurre nada.
Al final, un comerciante se acerca y le pregunta qué está haciendo.
“Estoy practicando paciencia”, responde.
El comerciante se burla, lo insulta.
Y la persona se enoja.
Eso es exactamente lo que nos pasa.
Cuando materializamos la práctica espiritual
Pensamos que estamos practicando porque asistimos a una oración, porque meditamos, porque hicimos algo “bueno”.
Y entonces creemos que eso nos da algún valor especial.
Somos como niños pequeños. Hacemos algo mínimo y nos aferramos a eso.
No está mal. Es bueno practicar.
Pero confundimos la práctica con la sensación que produce.
Decimos: “Meditación mínima, me siento bien”.
O: “Hice esto, debe ser bueno para mí”.
Materializamos todo. Incluso la práctica espiritual.
No medir la práctica por las sensaciones
No es necesario darle tanto significado.
Si funciona, está bien.
Si no funciona, también está bien.
La práctica no debe medirse por cómo nos sentimos.
Debe medirse por la inteligencia, por la comprensión que se desarrolla.
Las emociones tienen su lugar: devoción, compasión, entusiasmo.
Pero las sensaciones del tipo “hoy me siento bien” o “me hirieron mis sentimientos” son muy engañosas.
Mucho daño ocurre simplemente porque alguien siente que le lastimaron el orgullo.
Sensación, percepción y cuidado
La sensación y la percepción dominan gran parte de nuestra vida.
Por eso hay que tener cuidado.
Preguntarse:
¿Esto es una comprensión real o solo una reacción?
Cierre
Bien. Vamos a hacer una pausa.
Gracias a todos.
Buenas noches.
Comentarios
Publicar un comentario