Reconocer lo esencial para sostener la paz

 

Maestro: Khenpo Pema Wangdak
Contexto: Enseñanza oral – sesión de enseñanzas con oraciones
Tema: Discernimiento, paz mental y valores esenciales


Cada momento puede ser especial si lo reconocemos

Buenas noches. Gracias a todos por volver a reunirse una vez más.

Cada momento es especial, pero la diferencia está en si lo reconocemos o no. Cuando lo reconocemos, ese momento puede sostenerse; cuando no, se pierde. Lo que hace que algo sea permanente, continuo o sostenible depende de nuestro enfoque y de nuestro esfuerzo.

Todo lo que hacemos —reunirnos de esta forma o de cualquier otra— debería tener un propósito claro: sostener la paz y la felicidad en nuestra vida, y hacerlo de una manera duradera.


El cuerpo como prueba de lo que puede sostenerse

Nuestro cuerpo físico es la prueba de eso. Tiene millones de potenciales peligros y, sin embargo, es un milagro que siga vivo. En cualquier momento podría pasar cualquier cosa, y sin embargo seguimos aquí. Eso es una prueba.

La paz mental no es así de frágil. La paz mental es mantenible, es alcanzable. Pero para eso tenemos que aprender algo fundamental.


Distinguir lo esencial de lo irrelevante

Tenemos que aprender a reconocer qué es crítico, qué es esencial y qué no lo es. No podemos recordarlo todo, pero sí debemos recordar aquello que realmente importa.

Muchas veces olvidamos cosas fundamentales y terminamos concentrándonos en lo más insignificante. De ahí vienen nuestros errores.


¿Qué protegemos primero: la mente o las cosas?

¿Qué es más importante: tu paz mental o que alguien te raye el auto? Sin embargo, es mucho más probable que te alteres por el auto. La paz mental queda tan lejos que ni siquiera la recordamos.

Cuando algo desagradable sucede y perturba la mente, ¿cuántos de ustedes eligen conscientemente proteger su paz mental? A veces lo hacemos por accidente, yo mismo lo he hecho, pero ¿lo hacemos realmente con plena conciencia de que esto es precioso?


El diamante y la piedra

Es como tener una piedra en una mano y un diamante en la otra. Si no sabemos cuál es valioso, podemos soltar el diamante y quedarnos con la piedra. Ambos se ven similares.

Si alguien cambiara un diamante por una piedra, pensaríamos que es una locura. Pero eso es exactamente lo que hacemos a cada momento de nuestra vida.


Lo que no tiene precio

La buena salud, la paz mental, la bondad, el cuidado hacia los demás, la confianza: eso no tiene precio. Todo el oro y la plata del mundo no significan nada cuando se trata de la salud y la mente.

Y, sin embargo, lo olvidamos. A veces arruinamos nuestra propia vida por cosas completamente insignificantes.


Pérdidas invisibles y daños que no se sienten

Si no aprendemos a distinguir lo vital de lo secundario, tenemos muchísimo que perder. Lo trágico es que este tipo de pérdida no se siente inmediatamente.

Es como la radiación: no se ve, no se huele, no se siente. Las personas caminan tranquilas sin saber que están siendo dañadas. De la misma manera, muchos valores espirituales están ocultos, distantes en el tiempo y en el espacio.


La sabiduría como único recurso

Nuestro único recurso es la sabiduría, el conocimiento. No podemos medir la distancia entre la tierra y el sol a simple vista, pero sabemos que existen métodos para hacerlo. Del mismo modo, necesitamos aprender a medir lo que no vemos.

Por eso los grandes maestros enseñan sobre temas difíciles. A veces suenan demasiado fuertes, incluso incómodos.


Aprender antes de que sea demasiado tarde

Es como una amputación necesaria: si no se corta, el cuerpo entero muere. Algunas personas prefieren morir antes que enfrentar ese dolor. Pero cuando uno se educa, tiene muchas más posibilidades.

Si estamos realmente educados, nos convertimos en dueños de nuestra propia existencia. Los maestros nos muestran que esto es posible. Podemos aprender poco a poco, pero debemos aprender.


La vulnerabilidad compartida y la oración

Al final, queremos dedicar nuestras oraciones a quienes atraviesan dificultades de salud. Todos somos vulnerables a cualquier cosa.

La oración ayuda a crear un entorno favorable, tanto en nuestra mente como a nuestro alrededor.


No vivir como bebés: la necesidad del discernimiento

Necesitamos prestar atención a lo que consumimos, no solo con el cuerpo sino también con la mente. Los bebés se llevan todo a la boca sin discernir. Nosotros no deberíamos vivir así.

Hay cosas que no son buenas para nosotros. Necesitamos discernimiento. Debemos escuchar la sabiduría y aprender a aplicarla.


Saber cuándo ser inteligentes y cuándo no reaccionar

Hay que ser muy inteligentes cuando algo es significativo, y deliberadamente lentos cuando algo es dañino o inútil. Frente a lo negativo, no reaccionar de inmediato. Frente a lo positivo, ir hacia ello sin dudar.

Sean inteligentes cuando es necesario. Sean “tontos” cuando es conveniente. Sean valientes cuando hace falta.


El miedo, el dolor y la verdadera protección

El miedo puede ser bueno cuando protege. Incluso el dolor y el sufrimiento pueden ser útiles si enseñan algo. Pero cuando algo es dañino, incluso el placer debe tratarse con cuidado.

Creo que el punto está claro.


Cierre

Muchas gracias a todos.
Buenas noches.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La práctica consciente y el valor de aprender continuamente

La impermanencia como práctica viva

Reflexión sobre el sufrimiento privilegiado y la responsabilidad interior