Comprender al Buda: libertad, compasión y nuestra propia mente
La idea de “elección” y la libertad del Buda
Bienvenidos, amor, amor, amor. Buenas noches a todos, incluyendo a los gatos y a los perros. Las únicas personas que no pueden venir a nuestro grupo son las que no están presentes.
A veces surge una pregunta interesante. Se dice que cuando el Buda nació pudo dar siete pasos y que bajo cada paso brotó un loto. Entonces alguien podría preguntarse: si el Buda tenía esa capacidad, ¿por qué no volvió a hacerlo más tarde?, ¿por qué no eligió hacerlo? Pero en el caso del Buda, la palabra “elección” no es la más adecuada.
Elegir es algo que hacemos nosotros, porque no somos libres. Como no somos libres, tenemos que decidir qué es mejor, qué es correcto o qué es incorrecto. En cambio, los Budas no necesitan elegir. Ellos actúan libremente. No hacen lo que hacen por opinión o preferencia personal, sino que manifiestan lo que es necesario de acuerdo con la situación y con las necesidades de los seres.
Acción iluminada como respuesta a la necesidad
La idea de “elección” es muy propia de la cultura occidental. Tal vez, en lugar de preguntar “¿por qué no eligió hacer tal cosa?”, sería más apropiado preguntar “¿por qué hizo lo que hizo?”.
Cuando alguien es verdaderamente libre, la acción no surge de la comparación ni de la duda. Surge de manera natural, como una respuesta directa a la necesidad de una situación específica. El Buda no actúa desde una opinión, sino desde una visión completa.
La visión del Buda: pasado, presente y futuro
Se dice que el Buda ve el pasado, el presente y el futuro sin obstrucciones. Es como sostener una bola de cristal en la mano: se puede ver el frente y la parte de atrás al mismo tiempo.
Desde esa visión total, las acciones del Buda se manifiestan según la situación particular y según la persona involucrada. Por eso, el Buda se comporta de maneras distintas con personas diferentes, siempre en respuesta a la necesidad concreta de cada caso.
El karma y la historia de la persona violenta
Hay muchas historias que ilustran esto. Por ejemplo, la historia de una persona extremadamente violenta, que había matado a muchas personas. Finalmente, el Buda fue a verlo al bosque y logró transformar su mente. Esa persona se convirtió en un ser pacífico, y el Buda le dio un nombre que significa “libre de violencia”.
Entonces alguien podría preguntar: si el Buda sabía todo, ¿por qué no lo detuvo desde el principio? Este tipo de preguntas no es fácil de responder. Incluso en nuestra propia vida hay cosas que sabemos y, aun así, no podemos cambiar.
Lo inevitable y la naturaleza cambiante de las cosas
Existen realidades que simplemente operan de acuerdo con causas y condiciones. El Buda puede mostrar el camino, pero si recibimos la ayuda o no, depende de nosotros. A eso lo llamamos karma.
Desde nuestra mente ordinaria, algunas cosas parecen absolutamente ciertas, pero la naturaleza de los fenómenos es el cambio constante. La manera en que el Buda percibe la realidad es completamente distinta a la nuestra, y no podremos comprenderla plenamente hasta que nuestra propia mente se transforme.
Bien, mal y equilibrio en la experiencia humana
Incluso en nuestra experiencia cotidiana vemos momentos de gran alegría, donde el mundo parece perfecto, y otros de dolor profundo. Ambos son reales en su propio nivel.
Se dice que donde hay belleza, también hay derramamiento de sangre; donde hay bien, también hay mal, y donde hay mal, también hay bien. Para llegar a un verdadero equilibrio, es necesario soltar tanto el bien como el mal, comprenderlos sin aferrarse.
Comprender al Buda a través de la práctica
Todo esto lo hablamos desde nuestro propio nivel de entendimiento. Compartimos un lenguaje y una experiencia común, y eso nos permite comunicarnos entre nosotros.
Por ahora, la mejor forma de entender al Buda no es tratar de imaginar qué ocurre en su mente. Eso sería una pérdida de tiempo. La manera correcta de entender al Buda es estudiar lo que enseñó, practicarlo y verificar por experiencia propia si funciona o no.
Enseñanza gradual y maduración de la mente
El Buda no enseñó todo a todos de una sola vez. Enseñó gradualmente, a una persona a la vez, a un grupo a la vez, según la capacidad y el momento.
Nosotros aprendemos de la misma manera, paso a paso, conforme nuestra mente y nuestras emociones maduran.
La mente del Buda y la complejidad de nuestra mente
Lo más simple y suficiente para nosotros es comprender que el Buda es la encarnación de la compasión, la bondad y la sabiduría. No hace falta complicarlo más.
Lo verdaderamente complejo no es la mente del Buda, sino nuestra propia mente, con sus confusiones, ignorancia, insatisfacción y sufrimiento. Si entendiéramos realmente nuestra propia mente, entenderíamos al Buda.
Cierre y dedicación
Con esto, hacemos una pausa. Mañana por la mañana no estaré presente porque tengo una cita médica temprano, pero la sesión continuará.
Que los preciosos gurús, sentados en el loto sobre la corona de mi cabeza, por su gran bondad, me concedan los logros del cuerpo, la palabra y la mente.
Gracias a todos. Que descansen bien. Buenas noches.

🙏🙏🙏
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