La práctica, el hábito y el poder de las palabras
Pensar, incluso en lo difícil
Qué bueno verlos a todos. Es un día intenso. Estoy seguro de que todos estuvieron algo alterados hoy. Yo estoy tomando mi té sagrado.
Es bueno pensar. Pensar incluso en cosas difíciles. Pensar en lo negativo, preocuparse, puede ser una forma de empatía, de comprensión, de compasión, e incluso algo que nos fortalezca. Sabemos qué es lo correcto, pero muchas veces no entendemos cómo el “cómo” termina dominando nuestros comportamientos. El “cómo” se vuelve lo principal, y eso nos vuelve casi robóticos, escondidos detrás de hábitos.
Nuestros propios problemas mentales
Sabemos que hay personas que usan drogas, fuman, beben y disfrutan de pescar o cazar. Ellos encuentran algo ahí. Nosotros no somos mejores que nadie. También tenemos nuestros propios problemas mentales. Nuestra mente puede robarnos la paz interior si no sabemos cómo conducir nuestro estado mental. Eso es algo para reflexionar.
La oración y el refugio como orientación
Por eso rezamos por la mañana y por la noche. Pedimos a los maestros que nos concedan bendiciones. La palabra “bendición” es algo que necesitamos estudiar, comprender como firmeza y apoyo. Tomamos refugio en las Tres Joyas, que nos muestran el camino. El Dharma nos enseña cómo caminar. De hecho, la palabra Dharma es precisamente eso: la enseñanza que nos enseña cómo actuar, cómo vivir.
La Sangha y aprender a trabajar juntos
La Sangha significa comunidad, grupo, congregación, asamblea. Significa que funcionamos mejor cuando sabemos trabajar juntos. No solo trabajar juntos, sino aprender cómo trabajar juntos. A mí me llevó muchos años entender eso. Yo pensaba que trabajar con otros simplemente funcionaba, pero no siempre es así.
Experiencia y repetición: el sentido de la práctica
Todo lo que sabemos, sea correcto o incorrecto, necesita algo más: habilidad, probabilidad, profundidad. Y experiencia. La experiencia solo se obtiene mediante la práctica. Practicar significa hacer, repetir. Eso es bueno. Por eso la práctica formal es una forma de repetición. Nuestras oraciones diarias, por la mañana y por la noche, son práctica.
Si pueden concentrarse en el significado de las palabras, eso es práctica. Si no conocen el significado, al menos están usando la palabra, el habla. De algún modo, el habla mantiene la mente ocupada.
El aburrimiento y la necesidad de ocupación
Es como cuando a los adolescentes no se los ocupa: hacen desastres, rompen cosas, buscan excitación. ¿A alguien le pasó eso de chico? A mí sí. No rompí faroles, pero una vez hice un graffiti y estaba muerto de miedo.
Eso muestra aburrimiento. No había nada que hacer, solo ganas de experimentar algo. Me pasó una vez en un verano muy caluroso. Éramos varios chicos caminando sin rumbo. Vimos a unas mujeres pelando maní. Nos acercamos pensando que nos iban a dar un poco. Nos retaron: “¡Están perdiendo el tiempo, no hacen nada!”. Estábamos aburridos, cansados.
El sufrimiento moderno y el aburrimiento
Quizás ya no seamos tan jóvenes, pero seguimos buscando excitación cuando aparece el aburrimiento. Para personas privilegiadas como nosotros, gran parte del sufrimiento moderno es una mezcla de aburrimiento. Obsérvense: cuando se sienten cansados de todo, muchas veces es aburrimiento.
Para superar el aburrimiento, necesitamos algún tipo de ocupación. Aunque la mente no esté en cada palabra, al menos estamos sentados juntos durante media hora, sin causar problemas. En ese sentido, la oración y la meditación funcionan de manera práctica.
El hábito como forma de felicidad
He visto algo muy hermoso entre los inmigrantes tibetanos: las abuelas parecen ser las personas más felices. Han sufrido mucho, pero ahora hay comida, hay cama, los nietos crecen. Se sientan todo el día con su mala y su rueda de oraciones, y están bien. No dicen nada, solo están ahí.
Comparen eso con alguien sentado frente al televisor como un zombi. Si a esa persona le pedís que rece cinco minutos, se desespera. Porque no está acostumbrada.
Nos convertimos en lo que practicamos. La práctica, sea buena o mala, se vuelve realidad a través del hábito.
Cuerpo, habla y mente en la práctica
Todo está compuesto: lo físico, lo mental, lo verbal. No existe una entidad única que funcione sola. Todo existe en dependencia.
Como principiantes, algunos pueden sentir: “¿Por qué estoy diciendo estas cosas sin sentido?”. Pero incluso eso es mejor que cualquier otro error mental. Aunque la mente esté dispersa como un caballo salvaje, está bien. Si el cuerpo está sentado y el habla está ocupada, ya tenemos dos de las tres.
El poder de las palabras y de los mantras
Si odiás a alguien pero decís “te amo, te amo”, esas palabras afectan a la mente. Las palabras tienen poder. Y los mantras tienen un poder adicional. Son sonidos especialmente cargados, palabras empoderadas.
Así que aunque capten solo una parte de lo que digo, vuelvan a escucharlo, una y otra vez.
Petición y bendición profunda
“Sentado en el loto sobre la corona de mi cabeza,
por tu gran bondad,
concédeme los logros del cuerpo, el habla y la mente.”
No vean la oración como algo tangible solamente. Tiene una parte muy profunda que toca el nivel subconsciente. Eso requiere insistencia, tiempo.
Dedicación y determinación
Piensen en los ladrones, incluso en los criminales. Planifican durante años. Usan determinación, confianza, decisión, dedicación, riesgo. Nosotros no tenemos nada que perder. Deberíamos ser cien veces más dedicados.
Mantengan esto en mente.
Gracias por unirse esta noche.
Buenas noches a todos.

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