La confianza como poder del camino

 


Reflexiones sobre la fe, el riesgo y hacer lo correcto

Maestro: Khenpo Pema Wangdak
Formato: Enseñanza oral
Idioma original: Inglés
Tema: La fe como uno de los cinco poderes y el riesgo de hacer lo correcto
Contexto: Clase con interacción con estudiantes


Revisar y reforzar la confianza en las enseñanzas

Buenas noches a todos. Gracias por unirse una vez más a esta sesión. De vez en cuando es importante hacer una pequeña reflexión y revisar nuestra confianza y nuestra fe en las enseñanzas del Buda. Las enseñanzas son como una fuerza poderosa. Pueden parecer algo abstractas o incluso inútiles si no sabemos cómo utilizarlas, pero cuando aprendemos a usarlas correctamente, su potencial es enorme.

Es como el fuego. El fuego puede usarse para calentarnos en invierno o para cocinar, pero también puede destruir una casa si no se maneja bien. De la misma manera, las enseñanzas requieren comprensión, contexto y un uso adecuado. Por eso es importante reforzar continuamente nuestra confianza, no darla por sentada ni dejarla como algo cómodo o automático, sino examinarla y fortalecerla conscientemente.

Esto es importante porque, cuando atravesamos tormentas en la vida, lo que nos sostiene es haber interiorizado profundamente las palabras del Buda.


La naturaleza pura y el carácter temporal de las dificultades

Especialmente cuando el Buda nos dice cosas como que somos nuestros propios enemigos, o que los fenómenos no existen de la manera en que creemos, o que nuestra naturaleza es pura y valiosa. Las dificultades que atravesamos son creadas, son temporales, pero se vuelven constantes debido a nuestra falta de conocimiento.

Si tomamos las enseñanzas por partes, aisladas unas de otras, pierden su sentido. Pero cuando las colocamos en su debido lugar, con las causas y condiciones correctas, dentro de un contexto completo, entonces cobran significado.


La devoción como parte integral del camino

En ese sentido, la devoción es crucial. No debe ser un interés pasajero. La confianza en las enseñanzas del Buda no es por el Buda en sí mismo, sino por lo que el Buda enseñó para que nosotros lo practiquemos y lo vivamos.

Por eso la fe es parte integral del camino. Es uno de lo que se conocen como los cinco poderes. Junto con la fe están la diligencia, la atención plena, la concentración y la sabiduría. En esa lista, la fe aparece primero.


La fe y su contenido

No se trata de una fe ciega, porque la fe puede ser peligrosa si se aplica a cualquier cosa. La fe depende completamente de su contenido y de su contexto.

Si alguien tiene fe en algo dañino, esa fe no conduce a nada bueno. Pero si la fe está basada en enseñanzas que cultivan la compasión, entonces esa fe se vuelve algo muy positivo. Incluso las personas que cometen actos negativos necesitan fe para llevarlos a cabo. Sin fe, nada es posible. La cuestión no es si tenemos fe o no, sino en qué depositamos nuestra fe.


Confiar más en lo negativo que en lo positivo

Quiero enfatizar también la importancia del enfoque. El enfoque surge de la confianza. Muchas veces, sin darnos cuenta, confiamos más en las cosas negativas que en las cosas buenas. Inconscientemente, tendemos a dar más crédito a lo que tememos que a lo que es virtuoso.

Nos decimos que hay que detener algo malo, que no es aceptable, que hay que reaccionar con firmeza. En cambio, cuando se trata de hacer lo correcto, dudamos, tenemos miedo, no queremos arriesgarnos.


El miedo a hacer lo correcto

Paradójicamente, somos más reacios a asumir el riesgo de hacer lo correcto que el riesgo de hacer lo incorrecto. En el mundo actual, las personas que intentan actuar con compasión muchas veces se meten en problemas. Eso es cierto.

A nivel individual, social y hasta a nivel de las naciones, vemos cómo la agresión y la toma por la fuerza se repiten una y otra vez a lo largo de la historia. Cada cultura y cada comunidad tienen aspectos positivos y negativos, pero la tentación siempre es ir hacia el lado negativo.


El riesgo es inevitable

Para quienes seguimos el camino, la cuestión no es evitar el riesgo, porque el riesgo está presente de todos modos. No hacer nada también es un riesgo. Entonces, ¿por qué no asumir el riesgo de hacer lo correcto?

Hacer lo correcto no garantiza que todo vaya a salir bien en cada situación particular. En el panorama general, sí, conduce al bienestar. Pero en un evento concreto puede no funcionar como esperamos. Aun así, tanto hacer lo correcto como hacer lo incorrecto implican riesgos.


Ganar perdiendo y perder ganando

La diferencia es que una opción construye a largo plazo y la otra destruye. Algunas personas ganan perdiendo, y otras pierden ganando.

Cuando se observa la realidad desde una perspectiva más amplia, desde el punto de vista del Buda, se empieza a ver el marco completo. Se comprende que hacer lo correcto, decir lo correcto y actuar con la intención correcta tiene un valor que trasciende el resultado inmediato.


Tomar el riesgo de hacer el bien

Por eso, para nosotros, la práctica consiste en entrenar la mente para asumir ese riesgo. Tomar el riesgo de actuar correctamente, de ser amables incluso con quienes nos hacen daño, de responder con humanidad incluso frente a la agresión.

Esto no significa ingenuidad ni heroísmo impulsivo. No se trata de actos dramáticos ni de gestos grandilocuentes, sino de vivir una vida en la que uno esté dispuesto a arriesgarse personalmente si eso beneficia a otros.


El criterio fundamental de la acción

La línea que define nuestra acción es si es dañina o beneficiosa para los demás. Esa es la base. Sin desafíos ni dificultades no hay práctica real. Debemos esperar obstáculos y aprender de ellos, no buscar una vida sin fricción, sino una vida guiada por la intención correcta.


Cierre de la enseñanza

Con esto vamos a hacer una pausa. Muchas gracias a todos. Que tengan una buena noche.


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