Losar: El punto justo del equilibrio
En estos días de Losar, el Año Nuevo tibetano, quiero agradecerles profundamente por estar aquí. Gracias por unirse, por escuchar, por compartir este momento.
Todo lo que experimentamos en esta vida depende del equilibrio. Si hace demasiado frío, nos quejamos; si hace demasiado calor, también nos quejamos. Buscamos siempre ese punto intermedio entre el invierno y el verano. Cuando el clima es templado, cuando no hace ni mucho frío ni mucho calor, decimos: “qué agradable”.
Es un confort breve, frágil, pero lo celebramos. Vemos caer las hojas en otoño y nos alegramos. Vemos un poco de nieve, pero no demasiado, y estamos contentos. En otras palabras, buscamos siempre ese punto centrado, ese equilibrio perfecto.
En la medicina tibetana, que está profundamente enraizada en las enseñanzas del Buda, no se habla de “salud” o “enfermedad” como entidades fijas. Todo es cuestión de balance. Incluso la temperatura corporal: 97.6°F grados aproximadamente. El cuerpo humano puede sostener la vida porque existe ese equilibrio preciso. Cuando se pierde el balance, aparece el problema.
Dos formas de paz y felicidad
Debemos reconocer que existen dos formas de paz y felicidad.
Una es relativa y condicional.
La otra es incondicional.
Primero debemos comprender la relativa. Si no entendemos la dimensión condicional de la paz, nunca podremos comprender la incondicional. La paz incondicional no se alcanza ignorando lo relativo; se atraviesa lo relativo con comprensión.
Por eso no debemos subestimar la dimensión relativa de nuestra experiencia. Muchas veces creemos que ya entendemos todo, pero olvidamos algo esencial.
Observen su mente. Cuando yo estoy feliz y veo a alguien sufrir, ¿qué ocurre en mí? ¿Puedo realmente estar completamente feliz? No. Hay algo en nosotros que responde. Hay algo que no puede permanecer indiferente.
Ese reconocimiento es el comienzo.
La actitud del capitán
Imaginen que ustedes son un capitán al mando de cien soldados. Deben atacar al enemigo a las dos de la mañana. No hay una tercera opción. Solo hay dos: ir adelante o rendirse.
Si el capitán dice: “Vamos, ataquemos, quizás perdamos la vida, quizás no, pero intentemos”, ya han perdido.
Pero si dice:
“Vamos a luchar. Puede que perdamos la vida, pero este es el único camino para salvarla. Debemos ser valientes. Debemos ser firmes.”
Esa actitud cambia todo.
En nuestra batalla interior ocurre lo mismo. Solo tenemos dos opciones: enfrentar o rendirnos. No hay tercera vía.
La buena noticia es que en esta batalla especial no hay nada real que perder. Nuestros enemigos no están afuera, están adentro. Son nuestros miedos, nuestras dudas, nuestra desesperanza.
Incluso en las guerras convencionales, el objetivo no es simplemente destruir al enemigo, sino quebrar su coraje, socavar su confianza. En el momento en que el enemigo pierde el ánimo, la guerra está decidida.
En nuestra vida espiritual es igual.
El mayor error: perder la confianza en uno mismo
Si me preguntan cuál es el mayor error que podemos cometer como budistas, yo diría: socavar nuestra propia confianza.
Eso es peor que cualquier otro error.
Y también es lo peor que podemos hacerle a otra persona: destruir su dignidad, su confianza.
Muchos conflictos políticos, religiosos o sociales no son realmente sobre religión o política. Son sobre dignidad amenazada. Sobre inseguridad. Sobre miedo. Las ideologías son herramientas. En el fondo, lo que está en juego es el sentimiento interno.
Si no somos cuidadosos, nosotros mismos podemos convertirnos en nuestros propios enemigos, cultivando desesperanza y auto-desprecio.
El virus y la debilidad interior
Imaginen que estoy enfermo con un virus y doy la mano a cada uno de ustedes. A todos les doy el mismo contacto. Sin embargo, no todos se enfermarán.
¿Por qué?
Porque algunos están fuertes y otros más débiles. El virus ataca al más débil.
Del mismo modo, la negatividad, el abuso, el fracaso, afectan más profundamente a quien ya ha perdido su confianza interior.
Cuando pensamos:
“Yo soy solo una persona común.”
“Los Budas son los grandes, los bodhisattvas son los héroes.”
“Yo no soy capaz.”
Eso no es humildad genuina. Es una forma de ego. Un ego que se encoge, que se esconde, que se protege diciendo que no puede.
Debemos luchar contra eso.
Autoconfianza y autoimportancia
Aquí hay una distinción muy importante:
Autoconfianza no es lo mismo que autoimportancia.
Son parecidas, casi idénticas externamente, pero completamente diferentes por dentro.
La autoimportancia es una imitación falsa, como un producto falsificado. Se disfraza de fuerza, pero en realidad es frágil y defensiva.
La autoconfianza verdadera es clara, estable, humilde y firme.
Si estamos en una batalla montados a caballo y sostenemos una espada, esa espada es nuestra autoconfianza. Si la dejamos caer, estamos indefensos.
No debemos soltarla jamás.
Si perdemos la autoconfianza, ni siquiera necesitamos enemigos externos para ser derrotados.
Esto se manifiesta en todos los niveles: espiritual, social, emocional, relacional. En cada interacción está en juego esta tensión entre autoconfianza y autoimportancia.
Debemos observar constantemente nuestro estado mental.
¿Desde qué actitud estamos actuando?
¿Desde qué mente estamos hablando?
Con nuestras llaves, nuestro dinero o nuestro teléfono somos muy cuidadosos. Antes de salir de casa revisamos que estén con nosotros.
Deberíamos ser igual de cuidadosos con nuestra mente.
Si notamos que la autoconfianza está debilitándose, debemos detenernos, reiniciar, reajustar. Nadie puede hacer esto por nosotros. Otros pueden ayudarnos, pero el trabajo es personal.
Oración y uso correcto de la mente
Gracias por sus oraciones, su reflexión y su atención. La oración es una parte importante de nuestro compromiso.
Mientras tengamos mente, vamos a pensar. Y si vamos a pensar de todos modos, mejor usar ese pensamiento para algo significativo.
Eso es lo que estamos haciendo.
Conclusión de Losar
En el Año Nuevo tibetano celebramos tres días. En el cuarto día, se acabó la celebración. La vida continúa.
Por eso aprovechemos este momento. No solo para desear felicidad, sino para cultivar equilibrio, valentía interior y autoconfianza genuina.
Eso es todo por esta noche.
Feliz segundo día de Losar.
Gracias. Buenas noches.

Feliz Losar 🩷🩷🩷
ResponderBorrarFeliz Losar!!!
Borrar