El privilegio de este momento, el esfuerzo espiritual y los gérmenes de la mente
No vivimos solo por vivir
Me gustaría enfatizar la importancia de lo precioso que es cada momento. No vivimos simplemente por el hecho de estar vivos. Vivimos porque tenemos el privilegio y la capacidad de hacer algo significativo, algo que importe para nosotros y para los demás.
Entender esto lleva tiempo. En el camino espiritual, las cosas no funcionan como el abecedario o como encender y apagar un interruptor de luz. Es un tema de evolución y de nutrir nuestra mente poco a poco.
La ilusión de saberlo todo
A veces, en el mundo occidental, nos creemos muy inteligentes. Pensamos: "Si no sabes lo que estás haciendo, ¿entonces qué haces?".
Como nos creemos las personas más listas de la Tierra, juzgamos a todos los demás. Todo pasa por nuestras narices y creemos saber exactamente qué es correcto y de quién es la culpa. Pero sabiendo plenamente cómo somos, la verdad es que no lo sabemos todo. De hecho, lo que sabemos es casi cero.
Por eso necesitamos aprender de las enseñanzas de Buda. Nos invitan a tomar el riesgo de sumergirnos en lo que no sabemos para poder descubrirlo.
El sabor del Dharma y la alegría ajena
Como estudiantes, necesitamos desarrollar un gusto por el Dharma. Normalmente buscamos satisfacción en ser elogiados, respetados y reconocidos.
Pero deberíamos aprender a encontrar alegría en la alegría de los demás. En cambio, solemos vivir en un constante descontento por las cosas que no tenemos. Nos enredamos de manera inconsciente en celos y competencia, y cuando esas emociones no están, simplemente nos sentimos aburridos. Tenemos que abordar estas tendencias de frente y con inteligencia.
El esfuerzo mundano vs. el esfuerzo espiritual
Para lograr grandes cosas en el mundo de los Bodhisattvas, ellos atraviesan enormes dificultades. Arriesgan sus vidas, su reputación y lo dan todo. No les importa si terminan en prisión o si pierden una extremidad; están dispuestos a arriesgarlo todo.
Pero nosotros, que buscamos algo tan inmenso como el despertar, a menudo no toleramos la más mínima molestia. Nos indignamos si nos perdemos una comida, si tenemos que caminar unos minutos extra o si nos ponen una multa de estacionamiento. No queremos pasar por ninguna dificultad.
La anécdota del banco: cuando la víctima causa más daño
Imaginen que están en la fila del banco. Llevan horas esperando y, de repente, una persona se adelanta y se cuela en la fila.
La persona que estaba detrás comienza a gritar, crea una conmoción enorme, hace un escándalo y todo el banco se le queda mirando. En su intento por corregir un pequeño error, genera un desastre.
En mi opinión, muchas veces las "víctimas" causan más daño, más confusión y más violencia emocional que los propios ofensores, solo porque alguien se coló en la fila. Sentimos que tenemos razones para enfurecernos, pero perdemos por completo la perspectiva.
Exponer la mente a la luz del sol
Hay rincones y escondites en nuestra mente donde guardamos estas confusiones y hostilidades. Es bueno sacarlas a la luz.
Las aflicciones mentales son como los gérmenes: si los expones a la luz del sol, se mueren y se limpia el espacio. De la misma manera, debemos reconocer y exponer nuestra propia orientación mental. Esa exposición es el comienzo de la sanación.
Gracias a todos por unirse a las oraciones de hoy. Buenas noches.

gracias al Maestro y al compilador
ResponderBorrarGracias por tener a Khenpo Pema en tu corazón. Es un gusto colaborar.
Borrar