El Tesoro de la Inocencia y el Camino a la Libertad
¡Buenas noches a todos! Qué alegría encontrarnos. Hoy tenemos una visita muy especial: Philip, eres el más joven de nuestro grupo y representas el futuro del mundo.
Philip, Philip, ¿sabes por qué todos sonreímos al verte? Porque en ti vemos la pureza, la inocencia y esa felicidad natural de quien disfruta ir a la escuela y volver a casa para jugar. Eres feliz pase lo que pase, y eso es algo que los adultos a veces olvidamos. Gracias por estar aquí; hoy vamos a hablar de "cosas de grandes", pero espero que captes la esencia.
Nombres, Identidad y Tradición
Hablando de nacimientos, Philip tomó refugio cuando aún estaba en el vientre de su madre. ¡Eso es precioso! En la tradición tibetana, las madres suelen pedir el nombre al maestro incluso antes de que el bebé nazca.
Antiguamente, en las montañas remotas, un Lama era un "recurso escaso". A veces el niño no tenía nombre por mucho tiempo. Además, existía (y existe) la tradición de no recibir visitas durante la primera semana tras el parto. Lo llamamos "crecer puro", para evitar infecciones y mantener un ambiente limpio. Después de esa semana, la madre y el bebé salen para la ceremonia de larga vida y el refugio.
Es curioso cómo los nombres tienen significados profundos. Mi nombre tiene raíces antiguas, pero en el Tíbet, cada parte de un nombre se puede explicar claramente. A veces, en Occidente, la gente cambia la ortografía de los nombres para que parezcan "especiales", pero eso a veces estropea el lenguaje. ¡Hay que cuidar las palabras!
La Libertad no es estar Atrapado
Quiero que reflexionemos seriamente sobre la palabra Libertad. No solo como un concepto, sino como una vivencia.
La libertad es estar "desenganchado", no estar "atado" ni "atrapado". Es la libertad de moverse, de pensar y, sobre todo, la libertad de ser feliz de manera independiente.
Solemos creer que la generosidad o la disciplina son cargas, pero en realidad son herramientas de libertad. Lo que más deseamos a veces es lo que más nos ata, y lo que rechazamos es lo que nos daría la clave para ser libres.
El Espejo del Miedo y el Enojo
El miedo es un indicador: nos avisa que estamos atrapados en el apego. El enojo es simplemente la otra cara de la misma moneda. Si no hay apego, no hay enojo ni miedo.
Estos sentimientos no existen "allá afuera" en el espacio; los producimos nosotros mismos de forma intencional (aunque parezca inconsciente). Nos quedamos pegados a las cosas como si fuera velcro.
La lección de la bicicleta y el autobús
Recuerdo cuando aprendíamos a andar en bicicleta en la India. Éramos rascacielos de energía. Una vez, pedaleando por una calle estrecha, vi venir un autobús enorme. El miedo me paralizó, pero mi cuerpo, en lugar de alejarse, parecía querer ir directo hacia el peligro.
Es como cuando sostienes algo muy caliente por accidente: a veces, por el susto, lo aprietas más en lugar de soltarlo. Así funciona el apego: nos aferramos a lo que nos quema.
Transformar el Apego en Gozo Sostenible
El miedo es como el fuego que surge al frotar dos piedras: no está en las piedras, surge del contacto. La gente violenta suele ser, en realidad, gente muy temerosa que usa la agresión como escudo. El que realmente no tiene miedo es alguien que desborda abundancia y paz.
No es fácil soltar el apego al dinero, al respeto, a la pareja o a la posición social, pero es posible. Podemos transformar ese apego en Gozo.
Nuestra paz mental es actualmente muy débil, como una nube que oculta el sol. Pero recuerda: la paz y la felicidad son la luz del sol; las nubes son solo pasajeras. Buscamos un gozo que no dependa de condiciones externas, un gozo sostenible.
[Nota sobre Liturgia y Práctica]
En la sesión de hoy, Janet guio las oraciones en inglés y también se leyó la versión tibetana de las 21 Alabanzas a Tara. Tomamos refugio en el Buda, el Dharma y la Sangha para alcanzar la iluminación por el bien de todos los seres. Alabamos a Tara por su rapidez y valentía, pidiendo que su luz disipe las sombras del miedo, las enfermedades y los "malos sueños" de nuestra mente. Dedicamos este mérito para que la paz aumente en el mundo y todos los seres encuentren la felicidad.
Philip, ¿te gustó lo que hicimos hoy? ¿Pasamos la prueba? ¡Qué bueno!
Para todos los interesados, tenemos clases de tibetano temprano por la mañana (7:30 AM hora de Nueva York). Tenemos alumnos de todas las edades: un niño de 8 años que ayuda a los adultos y pronto se unirá un niño mexicano de 10 años. ¡Nunca es tarde, ni demasiado temprano, para aprender!
Gracias a todos por unirse. Buenas noches.

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